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¿Te ha pasado alguna vez eso de abrir tu refrigerador y comer algo porque sí? ¿Te has preguntado “por qué estoy comiendo si no tengo hambre”? ¿Qué es tener hambre?

Alimentarse es un proceso vital en cualquier ser vivo, tan indispensable como respirar. La alimentación permite ingresar nutrientes esenciales al cuerpo. 

Este artículo intenta traer claridad acerca de los tipos de hambre que existen y cómo las emociones intervienen en ello. 

Sentir hambre y tener hambre no es lo mismo. El concepto de “tener hambre” se describe a la situación fisiológica donde existe la necesidad de nutrir y alimentar a tu organismo. Sin embargo, “sentir hambre” es la acción de comer para lograr consolar o silenciar alguna emoción.

 1. Hambre fisiológica vs Hambre emocional

El hambre real o fisiológica es una señal de que el organismo requiere ingerir alimentos para mantener activos los procesos internos. A nivel cerebral,  se da el pensamiento y la toma de decisiones, específicamente en la corteza prefrontal, la cual permite inclinar una preferencia a la hora de elegir qué comer. Así, el hambre real o fisiológica:

  • Puede satisfacerse con cualquier alimento.
  • Se presenta gradualmente.
  • Genera sensación de saciedad
  • Puede percibirse en la boca del estómago
  • Se relaciona con la necesidad de alimentarse y nutrir nuestro organismo.
  • Puede esperar.
  • No suele generar sensación de culpa.

El hambre emocional se refiere a comer en respuesta a las emociones, ya sean emociones placenteras o displacenteras. Por ello:

  • Se da específicamente por ciertos alimentos (chocolate, dulces, comida rápida, entre otros)
  • Se presenta repentinamente, incluso después de comer.
  • No genera sensación de saciedad.
  • Puede percibirse en el pecho/garganta como un vacío.
  • Se relaciona con las emociones (tristeza, aburrimiento, estrés, ira, etc.).
  • Es de carácter urgente.
  • Suele generar sensación de culpa.

Cuando hablamos de hambre emocional lo primero que debemos hacer es definir lo “emocional”.  El concepto de emoción se refiere a las reacciones psicofisiológicas de gran intensidad pero de corta duración que nos permite adaptarnos al medio, es decir, a las circunstancias y a la vida. Es por ello que es esencual entender lo que sentimos para regularnos y decidir, conscientemente, qué deseamos hacer.

2. Tipos de comensales emocionales

Las emociones son piezas fundamentales para el ser humano, ya que nos permiten pensar, sentir, y actuar de una determinada forma después del acontecimiento de un suceso. La psicóloga española Isabel Menéndez, da su punto de vista acerca de la alimentación emocional y comparte el término comensales emocionales.

Tipos de comensales emocionales:

  • COMENSAL ALEGRE Y EUFÓRICO: cuando una persona se encuentra alegre, busca celebrarlo a través de comida clasificada como “feliz”. En este casos son comidas dulces, panificados y tortas o comida rápida.
  • COMENSAL DEPRESIVO VS NOSTÁLGICO: ¿Alguna vez pensaste que la forma que tienes de alimentarte podría influir en el aumento o disminución de síntomas de tristeza? Cuando estamos tristes usualmente solemos comer predominantemente chocolates y helado. Las personas nostálgicas suelen comer alimentos o comidas que le recuerden a quien extrañan o a momentos que anhelan.
  • COMENSAL ENOJADO O PREOCUPADO: Cuando estamos enojados necesitamos solucionar el problema, entonces, el acto de enojarse pasará a convertirse en una prioridad aún más que alimentarse, por ello existen personas que deciden no comer por un lado y por otra parte, sujetos que devoran en “atracones“ de comida aludiendo a la típica expresión “como porque estoy enfadado”. Lo mismo sucede con quienes están preocupados.

¿Te identificas con alguno de estos comensales? ¡Cuéntanos en los comentarios!

3. ¿Que hago si me identifico con tener hambre emocional?

El primer paso ya los has dado, aceptando y haciendo consciente que hay veces que comes sin tener hambre y que eso tiene un nombre: Hambre Emocional, y por otro lado saber que son muchas las personas a las que les pasa. 

Segundo, debes comenzar a prestar atención a los momentos en los que sientes hambre, si piensas que puede ser emocional pregúntate: ¿siento estrés?, ¿me siento sola?, ¿recibí una buena o mala noticia?, ¿discutí con alguien?, ¿estoy aburrida?, ¿quiero relajarme después de una semana estresante?, ¿cuál es la razón que me lo está generando? Es muy importante identificar si la causa está asociada a alguna emoción en particular.

Y luego identificar cuáles son los alimentos que eliges en esas situaciones, así podrás tomar decisiones de autocuidado, ya sea en solitario, con ayuda de un ser querido o con ayuda profesional.

4. Tips para controlar el hambre emocional:

Te compartimos algunos tips que te ayudarán controlar mejor el hambre emocional:

  • Mantente hidratada, muchas veces el cuerpo confunde el hambre con la deshidratación. ¿Qué tal si acostumbras a tener un vaso de agua cerca? Así será más fácil que te hidrates que si tienes que interrumpir una tarea para ir a por el vaso a la cocina.
  • Prepara menús semanales, organiza tus comidas. Anticipando el plan, dejarás menos a la incertidumbre, la cual genera estrés, y sentirás más control sobre tus hábitos.
  • Trata de generar un momento de tranquilidad cuando sientas que puede ser hambre emocional, conéctate contigo misma y observa tus emociones.
  • Para relajarte puedes guiarte por la regla de los 4 segundos; Inhala durante 4 segundos, mantén la respiración durante 4 segundos más, exhala durante 4 segundos más y mantén la respiración por 4 segundos más. Este simple hecho podrá ayudarte a reducir la ansiedad y las ganas de querer comer “porque sí”.
  • Si luego de hacer esto continúa la sensación, trata de elegir alimentos saludables como son las frutas. Puede ser útil que sitúes más a la vista y a fácil alcance alimentos saludables, de forma que sea más sencillo llegar a ellos que a aquellos que te gustaría reducir.
  • Haz algo de ejercicio físico: paseo, baile, yoga…
  • Cuida tu higiene del sueño y tu descanso.

Es importante recordar que comer para silenciar una emoción solo soluciona el problema temporalmente, mientras que aprender a ser conscientes de nuestras emociones en nuestra vida cotidiana nos permitirá tomar mejores decisiones en cuanto a nuestra alimentación y nuestra vida.

Las emociones son nuestras mejores aliadas para darnos información sobre nuestras necesidades. Para ello hemos de hacer una pausa, tomar consciencia, escuchar esas emociones y tomar decisiones sanas y respetuosas con nosotros y nosotras mismas.

¿Te sientes identificado o identificada? Si es así, te animo a compartir tu experiencia en los comentarios. Y, si no, también. ¡Nos gusta leeros!

Por supuesto, si quieres que te acompañemos en el proceso de conectar con tus emociones, te esperamos con calidez y respeto en nuestra consulta online de Oriéntate con María.

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