¿Ya formas parte del Gimnasio Emocional?

Ser sensible no es el problema.

Lo difícil es sentir tanto y no haber aprendido a cuidarte también a ti

Aprende a comprenderte con más claridad, cuidarte sin tanta culpa y volver a sentirte más tranquila, más segura y más tú en tu día a día, sin tener que «endurecerte» para conseguirlo.

En el Gimnasio Emocional de María encontrarás una forma diferente de hacer que el autocuidado emocional deje de quedarse en intención y empiece, paso a paso, a formar parte de tu vida: ♥

Comprender mejor lo que te pasa, con explicaciones claras, profundas y rigurosas que hacen fácil lo que parecía difícil.

Llevar lo aprendido a tu día a día, con herramientas, ejercicios y experiencias que te ayudan a pasar del «sé que debería cuidarme» al «estoy aprendiendo cómo hacerlo».

Formar parte de una verdadera Familia Emocional, un lugar donde poder bajar la guardia, sentirte comprendida y compartir con personas sensibles y empáticas sin tener que esconder, justificar o minimizar lo que sientes.

Desde 37€/mes

Tu sensibilidad no necesita ser apagada, sino acompañada

Quizá te ha traído hasta aquí algo como esto…

Eres responsable. Cumples. Respondes. Te importa hacer las cosas bien.

Te importa no fallar, estar a la altura y que las personas que quieres estén bien.

Y muchas veces lo consigues.

Pero hay una parte que quizá se ve menos desde fuera.

Te acuestas cansada y tu cabeza todavía sigue repasando el día. Esa conversación que podrías haber llevado de otra manera. Ese límite que no pusiste. Lo que queda pendiente. Lo que deberías recordar mañana.

Te dices que necesitas ir con más calma, descansar más, exigirte menos, reservar también un poquito de espacio para ti.

Pero entonces llega la vida real.

Cuando necesitas parar, aparece el «debería poder un poco más».

Cuando quieres decir «hasta aquí», aparece la culpa o el miedo a decepcionar.

Cuando algo te preocupa, puedes darle vueltas mucho más de lo que te gustaría.

Y cuando te sientes sobrepasada, a veces sigues adelante como si no fuera para tanto.

No porque no quieras cuidarte. De hecho, probablemente lo intentas.

Puede que leas, reflexiones, busques herramientas y tengas cada vez más claro lo que te vendría bien.

Y, sin embargo, hay momentos en los que todo eso parece mucho más difícil de llevar a la práctica.


Porque una cosa es saber que necesitas cuidarte…


y otra muy distinta conseguir hacerlo justo cuando más lo necesitas.

Saber que necesitas cuidarte no siempre significa haber aprendido a hacerlo

Puede que sepas que descansar es importante. Que no tienes que responder a todo. Que poner un límite no te convierte en mala persona. Que exigirte más no siempre te ayuda.

Y aun así, cuando estás cansada o preocupada, cuando aparece la culpa o alguien te necesita, puedes volver casi sin darte cuenta a lo de siempre.

Y tiene sentido.

Comprender lo que te ocurre es un paso importante. Pero el bienestar emocional no cambia solamente porque entendamos una idea una vez.

Cuidarte también es algo que puedes aprender en la práctica: observando qué te ocurre, probando herramientas concretas, entendiendo qué te ayuda a ti, practicándolo en situaciones reales y volviendo a intentarlo cuando no sale como esperabas.

Masterclass amigándote con tu reflejo

Porque no se trata de hacerlo perfecto.

Ni de convertir el autocuidado en otra obligación que cumplir.

Se trata de darle el espacio y la continuidad suficientes para que, poco a poco, deje de ser algo que recuerdas cuando ya estás desbordada y empiece a formar parte de la manera en la que te relacionas contigo cada día.

Y para eso, muchas veces, no necesitas solamente otro consejo que guardar, otro contenido que consumir o una nueva lista de cosas que «deberías» hacer.

Necesitas una forma diferente de aprender:
comprender, practicar, integrar… y tener un lugar al que volver.

 Por eso lo llamamos Gimnasio Emocional.  

Porque cuidarte también se aprende con práctica, tiempo, acompañamiento y oportunidades para volver a intentarlo con amabilidad.  

¿Qué es el Gimnasio Emocional?

El Gimnasio Emocional es un lugar al que volver para seguir aprendiendo a cuidarte incluso cuando la vida se complica.

Es una experiencia de aprendizaje emocional continuo donde, mes a mes, puedes comprenderte mejor, practicar nuevas formas de cuidarte y sentir que formas parte de un lugar en el que no tienes que hacerlo todo sola ni aparentar que todo está bien.

Para que puedas entenderte con claridad

A veces lo que más calma aporta no es que alguien te diga qué hacer, sino comprender por qué te ocurre lo que te ocurre.

Por eso aquí encontrarás explicaciones claras, profundas y rigurosas para ayudarte a poner orden donde ahora puede haber confusión, culpa, ruido o muchas preguntas.

María, pedagoga y doctora en psicología, aúna ambos mundos para hacer comprensible lo complejo, sin hablarte desde arriba y sin convertir tu mundo emocional en una lista de etiquetas.

Porque cuando entiendes mejor lo que te pasa, puedes empezar a relacionarte contigo de otra manera.

Aprender a cuidarte en la vida real

Dentro no solo encontrarás cosas que leer, escuchar o comprender.

Encontrarás herramientas, ejercicios, cursos, talleres y experiencias prácticas para probar, observar qué te ayuda y llevar lo aprendido a situaciones reales de tu día a día.

Un límite que te cuesta poner.

Una semana en la que notas que tu cabeza no para.

Un momento en el que aparece la culpa por descansar.

Una relación que te remueve.

O simplemente esa sensación de que necesitas volver a ti un poquito.

No tienes que hacerlo todo ni avanzar siempre al mismo ritmo.

Lo importante es que tengas recursos a los que recurrir y oportunidades para seguir practicando cuando los necesites.

Y formar parte de una verdadera Familia Emocional

Porque hay algo que cuesta transmitir hasta que se vive: la sensación de estar en un lugar donde puedes bajar un poco la guardia y sentir que te comprenden.

La Familia Emocional está formada por personas sensibles y empáticas que comparten, cada una desde su propia historia, muchas de esas experiencias que fuera a veces cuesta explicar.

Aquí puedes participar, preguntar, compartir una dificultad, celebrar un avance o simplemente estar.

Sin tener que demostrar que puedes con todo.

Sin sentir que eres «demasiado».

Sin tener que justificar cada emoción para que sea válida.

Porque aprender a cuidarte también puede ser descubrir que hay lugares donde puedes sentirte parte siendo tú.

Eso es el Gimnasio Emocional: aprender, practicar y sentirte acompañada mientras conviertes el autocuidado emocional en una parte cada vez más natural de tu vida.

Masterclass amigándote con tu reflejo

Los cambios importantes a veces empiezan en cosas muy pequeñas

Cuidarte mejor no significa que de repente nada te preocupe, que nunca vuelvas a exigirte o que siempre sepas exactamente qué necesitas.

Muchas veces el cambio empieza de una forma bastante más cotidiana:

Te das cuenta un poquito antes de que estás llegando a tu límite y, alguna vez, consigues parar antes de estar completamente desbordada.

Esa conversación que antes habría ocupado tu cabeza durante horas empieza a soltarte un poco antes. No porque deje de importarte, sino porque vas aprendiendo a no quedarte atrapada en ella.

Dices «no» o «ahora no puedo» sin necesitar encontrar diez explicaciones que justifiquen tu decisión.

Descansas porque estás cansada, no porque finalmente hayas conseguido demostrarte que «te lo has ganado».

Algo te remueve y, en vez de empezar inmediatamente a cuestionarte, puedes preguntarte qué estás sintiendo y qué necesitas.

Te descubres hablándote de una manera que antes quizá habrías reservado únicamente para alguien a quien quieres mucho.

No ocurre todo de golpe.

Ni todos los días.

Y tampoco necesitas hacerlo perfecto para que esté ocurriendo algo importante.

Porque el cambio emocional muchas veces se parece menos a convertirte en una persona nueva y mucho más a empezar a tratarte de una manera diferente.

Con más comprensión.

Con más recursos.

Con menos guerra contigo.

Y, gradualmente, con más espacio para sentirte tranquila, segura y tú dentro de tu propia vida.

¿Te gustaría empezar a reconocerte también en cambios como estos?

Y esos pequeños cambios ya forman parte de la historia de otras mujeres

No tienes que quedarte solo con imaginar cómo podría ser.

Muchas mujeres que forman o han formado parte del Gimnasio Emocional cuentan cómo comprenderse mejor, practicar lo aprendido y sentirse parte de la Familia Emocional ha ido cambiando su manera de cuidarse.

Ellas mismas te lo cuentan:

Marta habla sobre el Gimnasio Emocional de María

Marta, 32 años - Enfermera

«Esto me está cambiando la vida. Para mí es muy importante la transparencia, sensibilidad y cuidado con la que explicáis cosas complejas para mortales, haciendo fácil lo difícil. Todo lo que me están aportando estos cursos me parece un regalo, más que una inversión. ¡Gracias, gracias, gracias!»

Testimonio Marta Gimnasio Emocional

Laura, 46 años - Profesora

«Los talleres me aportan muchas cosas, porque María explica las cosas muy bien. También hay opción a abordar situaciones personales y apoyarnos. El Gimnasio Emocional ha cambiado mi forma de cuidarme emocionalmente y, además, es muy asequible para todo lo que ofrece.»

Testimonio Laura Gimnasio Emocional

Rosa, 27 años - Técnico de Laboratorio

«Siempre me siento muy apoyada y acompañada en los Directos. Puedes hablar de cualquier cosa y nunca te vas a sentir juzgada: no importa lo que sientas o expreses, siempre van a escucharte y además aconsejarte.«

Testimonio Rosa Gimnasio Emocional
Si te has visto reflejada en alguna de estas experiencias, este espacio puede ser también para ti.

Así se vive el Gimnasio Emocional por dentro:

Cuando formas parte del Gimnasio Emocional, no recibes simplemente una biblioteca de contenidos.

Tienes distintas formas de cuidarte a las que poder recurrir según el momento en el que estés, lo que necesites y el espacio que tengas disponible en tu vida.

Porque habrá épocas en las que quieras profundizar mucho.

Otras en las que necesites compartir algo que te está ocurriendo.

Y semanas en las que un pequeño ejercicio o recordatorio amable sea suficiente para seguir teniéndote presente.

CURSOS Y RECURSOS PRÁCTICOS PARA PROFUNDIZAR EN LO QUE NECESITAS

Puedes entrar en los cursos y recursos disponibles para comprender con calma aquello que en ese momento tiene más sentido para ti y trabajarlo mediante explicaciones, ejemplos, preguntas y ejercicios prácticos.

Encontrarás contenidos relacionados con aspectos como:

♥ ansiedad y sobrecarga mental
♥ culpa y autoexigencia
♥ autoestima y diálogo interno
♥ pensamientos difíciles
♥ límites y relaciones
♥ sensibilidad emocional
♥ descanso y autocuidado
♥ y otros temas importantes para tu bienestar emocional

Todos pensados, no para acumular información, sino para que algo que antes te confundía empiece a tener sentido y puedas preguntarte: «¿Y ahora cómo llevo esto a mi propia vida?» y encontrar maneras concretas de hacerlo.

UN TALLER O EXPERIENCIA PRÁCTICA EN DIRECTO CADA MES

Cada mes nos encontramos para aprender y practicar juntas alrededor de un tema que pueda ayudar a la Familia Emocional.

Puede ser un taller sobre cómo poner límites en determinadas relaciones, una dinámica para conocerte mejor, una práctica de autocuidado o una experiencia guiada.

No se trata únicamente de escuchar una clase.

Puedes reflexionar, hacer ejercicios, participar si te apetece y salir con algo concreto que seguir observando o practicando en tu día a día.

Porque algunas cosas se comprenden leyendo.

Y otras empiezan a cambiar cuando las experimentas, las practicas y descubres cómo encajan en ti.

UN COLCHONCITO EMOCIONAL CADA MES PARA TRAER TAMBIÉN LO QUE TE ESTÁ PASANDO A TI

Hay meses en los que quizá no necesitas aprender sobre un tema nuevo.

Necesitas poder decir: «Esto es lo que me está pasando ahora mismo».

Para eso existe el Colchoncito Emocional.

Un encuentro en directo donde la Familia Emocional puede compartir dudas, dificultades, aprendizajes, pequeños avances o aquello que necesita mirar con un poquito más de claridad.

María, pedagoga y doctora en psicología, escucha, ayuda a ordenar lo que está ocurriendo y ofrece orientación práctica dentro del espacio grupal, mientras las demás también pueden acompañar desde sus propias experiencias.

Y a veces ocurre algo muy especial:

Llegas pensando que aquello que te pasa es raro, exagerado o difícil de explicar y descubres que otras personas comprenden mucho más de lo que imaginabas.

No tienes que compartir nada si no quieres, pero sabes que el espacio está ahí cuando lo necesitas.


UNA FAMILIA EMOCIONAL QUE SIGUE PRESENTE MÁS ALLÁ DE LOS DIRECTOS

El Gimnasio Emocional no desaparece cuando termina un Directo.

Puedes seguir conectada a través del foro, compartir ejercicios de los cursos o reflexiones, leer a otras personas y sentirte parte de una comunidad donde el cuidado, el respeto y la empatía importan de verdad.

Y para esos días en los que no tienes tiempo —o simplemente no te apetece profundizar— también encontrarás mini-retos y pequeñas propuestas en Telegram, junto a contenidos y recordatorios que te ayudan a mantener un hilo de conexión con tu autocuidado.

A veces cuidar de ti será dedicar un rato a un curso. A veces será participar en un encuentro. A veces escribir algo que llevas días pensando. Y otras veces serán cinco minutos para detenerte y hacerte una pregunta que necesitabas recordar.

No tienes que aprovecharlo todo para que el Gimnasio Emocional tenga sentido.

Lo importante es que tengas un lugar, herramientas y personas a las que poder volver, de distintas maneras, a lo largo de las diferentes etapas de tu vida.

Porque el autocuidado que realmente permanece no siempre se parece a hacer mucho. A veces se parece simplemente a no volver a olvidarte de ti. ♥

¿Quién te acompaña?

Porque no solo importa lo que aprendes. También importa cómo te lo explican, cómo consigues llevarlo a tu vida y cómo te sientes mientras lo haces.

Soy María, pedagoga y doctora en Psicología Aplicada, y llevo más de diez años acompañando a personas en su aprendizaje y bienestar emocional.

Elegí estudiar Pedagogía porque siempre me ha interesado una pregunta que está muy presente también en el Gimnasio Emocional: ¿Cómo conseguimos que algo que comprendemos se convierta realmente en un aprendizaje que podamos utilizar en nuestra vida?

Con los años fui profundizando también en Psicología hasta el doctorado, porque quería comprender con rigor el mundo emocional y poder unir ambas miradas.

Y esa combinación define mucho mi manera de trabajar.

Rigor sin hacerte sentir que estás en una clase imposible de entender.

Profundidad sin convertir cada emoción en una etiqueta.

Herramientas prácticas sin recetas universales ni soluciones mágicas.

Cercanía y cariño sin renunciar a la honestidad ni a la evidencia.

Mi intención es que puedas terminar un curso, un taller o un Colchoncito pensando dos cosas: «Ahora entiendo mucho mejor qué me está pasando». Y también: «Ahora tengo más claro qué puedo hacer con ello».

Porque para mí enseñar y cuidar están profundamente relacionados. Y porque entender algo complejo puede ser muy liberador cuando alguien consigue explicártelo de una manera que, por fin, te resulta clara, humana y útil para tu propia vida.

♥ Y no estoy sola detrás del Gimnasio Emocional

El acompañamiento profesional y los contenidos del Gimnasio los realizo yo, mientras que David, Catalina y otras colaboraciones puntuales nos ayudan con la gestión, el soporte y distintas tareas que hacen posible que el espacio funcione y podamos cuidarlo también por dentro.

Así, cuando necesitas ayuda con algo práctico, también hay personas detrás para atenderte.

Un espacio cuidado con rigor, pedagogía y cariño, tanto en lo que aprendes como en la forma en la que te acompañamos.

¿Es el Gimnasio Emocional para ti?  

Puede encajar especialmente contigo si…

Quieres aprender a cuidarte de una forma más profunda y realista, no encontrar una solución rápida que prometa que nunca volverás a sentirte mal.

Valoras comprender por qué te ocurre lo que te ocurre, pero también necesitas herramientas que puedas llevar a situaciones concretas de tu vida.

Buscas rigor y profundidad sin perder calidez, y agradeces que lo complejo pueda explicarse de una manera clara, cercana y comprensible.

Te gustaría tener un lugar al que volver, no solamente cuando estás desbordada, sino también para seguir conociéndote, practicando y cuidándote cuando las cosas están más tranquilas.

Quieres formar parte de una comunidad amable y respetuosa, aunque algunos días prefieras participar mucho y otros simplemente escuchar, leer o estar.

Necesitas flexibilidad, porque sabes que no todos los meses tendrás el mismo tiempo, energía o ganas, y no quieres convertir el autocuidado en otra fuente de exigencia.

Te gustaría darle a tu bienestar emocional un lugar más estable en tu vida, aunque ese cuidado adopte formas diferentes según el momento que estés atravesando.

No necesitas hacerlo perfecto para querer seguir aprendiendo. Estás dispuesta a observarte, probar, equivocarte, volver a intentarlo y descubrir poco a poco qué te ayuda realmente a ti.

Un fondo cálido al atardecer, en primer plano una chica respirando tranquila.

Y también es importante saber qué tipo de espacio es

El Gimnasio Emocional no sustituye a una atención individual cuando esa atención es necesaria, ni está pensado como un recurso de urgencia o para recibir acompañamiento personalizado continuo fuera de los espacios previstos.

Tampoco es un lugar en el que alguien vaya a decirte exactamente cómo debes vivir o qué decisión tienes que tomar.

Aquí encontrarás aprendizaje, herramientas, práctica, orientación profesional en espacios grupales y una comunidad donde poder seguir trabajando tu bienestar emocional con continuidad y amabilidad.

Por eso quizá la pregunta no sea solamente:

«¿Tengo tiempo para hacer todo lo que hay dentro?»

Sino:

«¿Quiero empezar a reservar un lugar para mí y para mi bienestar emocional, incluso aunque algunos meses ese lugar sea pequeñito?»

Si la respuesta se parece a un sí, puede que el Gimnasio Emocional sea precisamente ese lugar al que te apetezca volver.

Cuidarte durante más tiempo no significa exigirte más

A veces empezamos a cuidarnos con muchas ganas.

Leemos, hacemos ejercicios, nos proponemos cambiar algunas cosas…

Y durante un tiempo funciona.

Pero después llega una semana complicada. Más trabajo. Una preocupación familiar. Cansancio. Vacaciones. Una etapa en la que simplemente no tenemos tanta energía.

Entonces el autocuidado vuelve a quedar para después.

No porque no nos importe, sino porque la vida cambia y nuestro ritmo también.

Por eso, cuidar de ti con continuidad no significa hacer siempre lo mismo ni dedicarle la misma cantidad de tiempo todos los meses.

Significa algo mucho más amable:

seguir teniendo un lugar al que volver también cuando tu vida cambia de ritmo.

Habrá meses en los que te apetezca profundizar en un curso.

Otros en los que un Taller o un Colchoncito te ayude a mirar algo que estás viviendo.

Quizá haya momentos en los que solo participes en algún mini-reto, leas algo en el foro o dediques unos minutos a recordar una herramienta que ya conocías.

Y habrá etapas en las que estés más presente y otras en las que necesites estar más tranquila.

Todo eso también forma parte de aprender a cuidarte.


Porque la continuidad no consiste en hacerlo todo durante mucho tiempo.

Consiste en darle a tu bienestar emocional suficiente espacio para acompañarte en momentos diferentes de tu vida, sin tener que empezar siempre desde cero cada vez que vuelves a necesitarte.  

Masterclass amigándote con tu reflejo

Y hay algo valioso en poder vivir el autocuidado también cuando estás relativamente bien.

No solamente cuando ya estás agotada, preocupada o desbordada.

Porque es precisamente en esos momentos más tranquilos cuando puedes seguir conociéndote, practicar con menos urgencia y construir recursos que después estarán más cerca cuando llegue una etapa difícil.

Darte tiempo no es exigirte más. Puede ser una forma de decirte: «Esta vez quiero que cuidarme tenga un lugar más estable en mi vida».

Dos formas de formar parte de la Familia Emocional

En ambas modalidades tendrás el mismo acceso completo al Gimnasio Emocional. Lo que cambia es el compromiso inicial y la cuota mensual.

♥ Modalidad Continuidad — 37 €/mes

La opción que elige la mayoría.
30 € menos al mes que la Modalidad Flexible.

Para darte tiempo. Para no convertir el autocuidado en otro intento de unas semanas. Para poder vivir meses distintos y seguir teniendo tu lugar al que volver.

La cuota es de 37 €/mes, mediante suscripción mensual, e incluye un compromiso inicial de 12 meses.

Durante esos 12 meses no tienes que hacerlo todo, estar siempre activa ni aprovechar cada recurso de la misma manera. Habrá meses en los que profundices mucho y otros en los que simplemente sigas conectada.

Precisamente de eso trata esta modalidad: de darte continuidad sin exigirte constancia perfecta.

Y una vez cumplidos los primeros 12 meses, mantendrás la cuota de 37 €/mes, ya sin permanencia y pudiendo cancelar cuando quieras.

✓ Acceso completo al Gimnasio Emocional
37 €/mes, con pago mensual
Compromiso inicial de 12 meses
✓ Después, mantienes los 37 €/mes sin permanencia y puedes cancelar cuando quieras

Modalidad Flexible — 67 €/mes

Para ti si ahora prefieres no adquirir un compromiso inicial de 12 meses y mantener la posibilidad de cancelar cuando quieras.

Tendrás el mismo acceso completo al Gimnasio Emocional, con una cuota de 67 €/mes y sin permanencia.

✓ Mismo acceso completo al Gimnasio Emocional
67 €/mes, con pago mensual
Sin permanencia: puedes cancelar cuando quieras

♥ No hay una forma perfecta de cuidarte.
Hay una forma que encaja mejor contigo y con el momento en el que estás. 

A veces el valor se descubre al mirar atrás

Porque formar parte del Gimnasio Emocional no consiste en aprovecharlo todo cada mes, sino en ir encontrando distintas formas de cuidarte y tener un lugar al que seguir volviendo.

Ana, 33 años - Emprendedora

«Me encanta hacer los ejercicios prácticos a los que nos invitan en cada curso, además de compartirlos en el foro. No solo adoro escribir en el foro, sino que también tengo la sensación de sentirme más acompañada por toda la familia emocional en su conjunto. Ahora que echo la vista atrás y recuerdo cómo estaba, doy gracias por haberme empezado a cuidar aquí.«

Testimonio Ana Gimnasio Emocional

Las inscripciones no permanecen abiertas todo el año. Si ahora puedes apuntarte, es porque estamos en uno de esos periodos de apertura.

¿Te queda alguna duda?

¿Y si tengo poco tiempo?

No necesitas disponer de muchas horas ni «aprovecharlo todo» para que el Gimnasio Emocional tenga sentido.

Habrá meses en los que quieras profundizar en un curso o participar en los Directos y otros en los que quizá solo tengas unos minutos para un ejercicio, un mini-reto, compartir o leer algo en la Familia Emocional o volver a una herramienta que ya conocías.

No tienes que estar al día ni convertir tu autocuidado en otra tarea pendiente. El Gimnasio Emocional está pensado para que cuidarte pueda seguir teniendo un lugar en tu vida, también cuando vas más justa de tiempo.

¿Tengo que hablar en los Directos?

No. Tú decides cómo quieres participar.

Puedes compartir algo que estés viviendo, hacer una pregunta, participar en una dinámica o simplemente escuchar. Muchas veces, escuchar las preguntas, reflexiones y experiencias de otras personas también ayuda a comprenderte mejor, descubrir nuevas perspectivas y sentirte acompañada.

No necesitas contar nada que no quieras contar para formar parte de la Familia Emocional y aprovechar estos encuentros.

¿Y si necesito apoyo individual?

El Gimnasio Emocional puede ser por sí mismo tu espacio habitual de aprendizaje y autocuidado emocional. Muchas personas forman parte únicamente del Gimnasio Emocional porque encuentran aquí herramientas, práctica, orientación profesional, comunidad y un lugar al que seguir volviendo para cuidarse.

Además, cuando tengo disponibilidad en mi agenda, las personas que forman parte del Gimnasio Emocional pueden reservar conmigo una sesión individual suelta sin pasar por la lista de espera de Terapia Amable, si en algún momento necesitan detenerse con más calma en una situación concreta.

Y si atraviesas una etapa en la que necesitas un acompañamiento individual más profundo o continuado, el Gimnasio Emocional no lo sustituye, pero puede complementarlo y seguir siendo ese espacio donde aprender, practicar y cuidar de ti también entre sesiones o una vez terminado ese proceso individual.

¿Y si mi situación cambia?

Queremos que elijas la modalidad que puedas asumir con tranquilidad, de forma libre y consciente.

Por eso existe la Modalidad Flexible, para quienes prefieren no adquirir ahora un compromiso de 12 meses y mantener la posibilidad de cancelar cuando quieran.

La Modalidad Continuidad, en cambio, está pensada para quienes quieren darse ese tiempo y pueden comprometerse con él desde el momento de la inscripción, con una cuota de 37 €/mes, 30 € menos al mes que la Modalidad Flexible. Una vez cumplidos los primeros 12 meses, mantendrás esa misma cuota de 37 €/mes, pero ya sin compromiso de permanencia y pudiendo cancelar cuando quieras.

Sabemos, aun así, que comprometerte hoy no significa poder prever todo lo que ocurrirá durante el próximo año. Si durante ese periodo surge una circunstancia importante e imprevista que hace inviable continuar, puedes finalizar anticipadamente mediante la compensación económica prevista para estos casos, que se va reduciendo conforme avanza el periodo de compromiso. Puedes consultar todos los detalles en las Condiciones del servicio enlazadas al pie de esta página.

Así puedes elegir con libertad desde el principio: la Modalidad Flexible si es lo que necesitas ahora, o la Modalidad Continuidad a 37 €/mes si quieres darte ese tiempo y puedes asumir el compromiso inicial de 12 meses.

Quizá un día también tú puedas mirar atrás y reconocerte diferente

A veces los cambios que empiezan siendo pequeños terminan notándose mucho más de lo que imaginábamos. Incluso desde fuera. 

Cristina parte de la Familia Emocional

Cristina, 45 años - Maestra

«Hay gente que me dice: ¡cómo has cambiado! Y yo les digo qu es que estoy en el Gimnasio Emocional de María. Gracias a todo lo que aprendo aquí soy más abierta, soy más feliz que antes.«

Testimonio Cristina Gimnasio Emocional

Si quieres formar parte, este puede ser tu momento 

Las inscripciones al Gimnasio Emocional no permanecen abiertas de forma continua. Abrimos el acceso en determinados periodos para incorporar a nuevas personas a la Familia Emocional.

Si ahora mismo puedes inscribirte, significa que estamos en uno de esos periodos de apertura.

Puedes elegir la modalidad que mejor encaje contigo, entrar desde ahora y empezar a conocer con calma todo lo que tienes disponible dentro.

No necesitas esperar a encontrarte peor, a disponer de más tiempo o a sentir que es «el momento perfecto».

Puedes empezar simplemente decidiendo que quieres reservar también un lugar para ti.

Masterclass amigándote con tu reflejo

Y no tendrás que esperar para sentirte parte 

Desde el momento en que entras puedes acceder al Gimnasio Emocional y empezar por aquello que tenga más sentido para ti.

Y si te inscribes antes de que termine esta cuenta atrás, podrás acompañarnos en nuestro próximo encuentro en directo con la Familia Emocional:

Una oportunidad para aprender, compartir si te apetece, escuchar a otras personas sensibles y empáticas y empezar a vivir desde dentro uno de los espacios más especiales del Gimnasio Emocional.

Porque entrar no significa solamente acceder a contenidos: también significa empezar a formar parte de un lugar en el que seguir aprendiendo y cuidándote acompañada.

Quizá no necesites esperar a que cuidar de ti sea más urgente

Puede que lleves tiempo sabiendo que te vendría bien descansar más, escucharte antes, poner algunos límites, comprender mejor lo que sientes o dejar de tratarte siempre como la última de tus prioridades.

Y también puede que la vida siga encontrando maneras de ponerse por delante.

No necesitas cambiarlo todo hoy.

Doctora María Beltrán Catalán sentada y mirando al cielo

  Ni convertirte en una persona nueva.
  Ni prometerte que a partir de ahora siempre vas a hacerlo bien.

Puedes empezar de una forma mucho más sencilla:

Decidiendo que tú también quieres tener un lugar en tu propia vida.

Un lugar para comprenderte cuando algo te confunde.

Para aprender cuando quieras profundizar.

Para volver cuando necesites acordarte de ti.

Y para compartir camino con otras personas que también están aprendiendo a cuidarse sin tener que dejar de ser quienes son.

  No tienes que endurecerte para vivir con más tranquilidad. Quizá solo necesites aprender a cuidarte también con la misma sensibilidad con la que tantas veces cuidas todo lo demás.   

Y si sientes que este puede ser ese lugar para ti…

La Familia Emocional está al otro lado.

Y cuando algo te aporta de verdad, también cambia cómo percibes su valor:

♥ «De verdad que, para la ayuda que ofrecéis, esto es muy barato.» ♥

Alba, 29 años - Cajera

«De verdad que para la ayuda que ofrecéis, esto es muy barato. Ahora mi vida cambió al completo, estoy con una persona que me quiere por como soy y no me quiere cambiar, un trabajo que me gusta y me siento realizada y me rodeo de un ambiente sano y feliz.«

Testimonio Alba Gimnasio Emocional

Las inscripciones no permanecen abiertas todo el año. Si ahora puedes apuntarte, es porque estamos en uno de esos periodos de apertura.

  Si quieres empezar, puedes hacerlo desde aquí 

El Gimnasio Emocional ya está preparado para recibirte.

Elige la modalidad que mejor encaje con el compromiso que puedes y quieres asumir ahora. En ambas tendrás el mismo acceso completo al Gimnasio Emocional.

♥ Modalidad Continuidad · 37 €/mes

La opción que elige la mayoría.
30 € menos al mes que la Modalidad Flexible.

Para darte tiempo, integrar lo aprendido y seguir teniendo un lugar al que volver mientras tu vida atraviesa momentos diferentes.

✓ Mismo acceso completo al Gimnasio Emocional
37 €/mes, con pago mensual
Compromiso inicial de 12 meses
✓ Después, mantienes los 37 €/mes sin permanencia y puedes cancelar cuando quieras

Modalidad Flexible · 67 €/mes

Para ti si ahora prefieres no adquirir un compromiso inicial de 12 meses y mantener la posibilidad de cancelar cuando quieras.

✓ Mismo acceso completo al Gimnasio Emocional
67 €/mes, con pago mensual
Sin permanencia: puedes cancelar cuando quieras