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¿Cuántas veces has dicho «no puedo» ante algo que realmente querías hacer? ¿Y ante algo que sabías que era bueno para ti? ¿Cuántas veces has tenido ganas de rendirte, de tirar la toalla? ¿Y cuántas veces has pensado «no puedo más»? En este artículo tienes el primer paso para comprender por qué te sientes como te sientes. En concreto, voy a compartir contigo qué es y cómo identificar la indefensión aprendida.

Además, he preparado, para ti, un regalo que te ayudará a ponerte en camino para superar esas cadenas emocionales aprendidas que te limitan incluso en la actualidad. Porque ese «no puedo más» es un autoengaño que te anula por completo, y para superarlo hay que identificarlo.

Recuerda que puedes ver el vídeo de Youtube en el que hablo sobre esto. Si prefieres leerlo, solo sigue hacia abajo y sigue leyendo.

Pongámonos en situación. Imaginemos lo siguiente: un hombre trabaja en una empresa y lleva años recibiendo rumores y comentarios que ponen en duda su valía, capacidad e intenciones. Al principio intentó ignorarlo; luego, defenderse; y, finalmente, pedir ayuda a recursos humanos. Sin embargo, la situación permanece inalterable. Este señor, que podía ser fuerte, inteligente y decidido, cada vez se siente más inseguro, con menos valor y capacidad. Digamos que empieza a verse en el espejo como le describen esos rumores y no como realmente es.

Imaginemos ahora a una niña que vive exactamente lo mismo pero en su colegio o instituto. O a un niño que llega a casa y recibe gritos, menosprecios e insultos cada día, los cuales ponen en duda casi todo lo que hace. O a una mujer que vive esta misma situación de una persona a la que apreciaba.

En todas estas situaciones, cuando las vivimos, sufrimos tres consecuencias muy claras:

A nivel emocional, entramos en un estado de ánimo deprimido y ansioso que nos hace estar en constante alerta y a la defensiva, irascibles e inestables emocionalmente.

A nivel cognitivo, es decir, de nuestros pensamientos o forma de pensar, vamos perdiendo la capacidad de ver soluciones a los problemas que tenemos: nos cuesta concentrarnos y ver distintas opciones, nos bloqueamos, nos quedamos sin saber qué hacer o cómo reaccionar a los problemas que nos ocurren.

Y a nivel motivacional, perdemos las ganas de intentarlo. Así, sin más. Cada vez nos cuesta más iniciar actividades o responder voluntariamente ante un imprevisto o circunstancia cotidiana.

¿Te sientes identificada con esto que comento? ¿Le ha ocurrido a alguien que conoces alguna de estas las consecuencias de la indefensión aprendida?

Quienes estáis conmigo en mi consulta online, sabéis que soy muy pesadita con la importancia que tiene el lenguaje que utilizamos. Y aquí no voy a ser menos pesada. En nuestro lenguaje interno, a nivel emocional y cognitivo asumimos que no podemos hacer nada por mejorar y superar los problemas; pero, a nivel motivacional, vamos convirtiendo, poco a poco, ese «no puedo más» en un «no quiero».

Suena diferente, ¿verdad?

No sé cómo solucionar esto.

No puedo solucionar esto.

No quiero solucionar esto.

¿Te suenan algunas de estas expresiones? ¿Cuántas veces te dices «no puedo» o «no quiero» cuando se trata de hacer algo saludable para ti? ¿Cuántas veces has dicho «no puedo más» cuando, en realidad, era un «no sé cómo afrontarlo»?

Este proceso de aprendizaje emocional y cognitivo se llama indefensión aprendida. Ese «no quiero» aprendido es una forma de aliviarnos la tensión emocional de no saber ni poder cambiar las cosas que nos duelen tanto. Nos da la sensación de que tenemos algo de control sobre la situación. Sin embargo, es un aprendizaje letal que nos anula por completo y, sobre todo, un autoengaño. ¿Por qué? Porque claro que queremos cambiar aquello que nos duele, claro que queremos superar nuestros problemas sociales o emocionales. Si realmente no quisiéramos transformar esa realidad, no nos dolería, no tendríamos crisis emocionales, altibajos y todas esas expresiones que indican que no estamos bien como estamos.

Y es curioso cómo algo que suena tan lógico y sencillo en la teoría, es tan difícil de ver en solitario. Espero que con este orientatip te entiendas un poquito mejor, a ti o a algún ser querido que pueda identificarse con esto. Y, sobre todo, que cuides mejor el lenguaje interno que utilizas.

Como sé que no es nada fácil, te he preparado un ejercicio pedagógico, totalmente gratuito, para ayudarte a identificar esos «no puedo» y empezar a cambiarlos. Tienes el enlace para acceder a él en el botón de abajo, así que, aprovecha la oportunidad, cuida de ti y mejora tu bienestar emocional.

Recuerda que puedes participar en la sección María Te Responde, enviándome tu pregunta para que pueda responderla en el siguiente vídeo o artículo del blog.

Te invito también a compartir este artículo con aquellas personas que sientas que puedan beneficiarse de él. Y, sobre todo, a descargarte el recurso gratuito que he preparado para ti, para ayudarte a identificar esas cadenas emocionales aprendidas.

Estás en la web Oriéntate con María, donde comprendes y cuidas tu bienestar emocional porque tú también eres importante. Y, ahora, te pregunto… ¿Qué «no puedo» vas a cambiar hoy? Te leo en los comentarios y nos seguimos acompañando.

 

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