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Cómo reconocer el abuso narcisista: 3 claves

A menudo se habla de cómo reconocer o actuar frente a una persona tóxica, pero, ¿a qué nos referimos cuando utilizamos ese concepto? A personas de comportamiento narcisista, es decir, personas que sobrepasan los límites ajenos y abusan de la buena fe de las demás. Detectar este tipo de patrones puede ayudarnos a identificar en qué tipo de relación estamos y qué queremos hacer al respecto.

1. El problema siempre está en la otra persona

Un comportamiento narcisista muy clásico es la tendencia a la queja sobre lo equivocadas que están o lo mal que están haciendo algo otras personas. Habitualmente, desde una superioridad moral desde la que asumen tener razón, incluso si para ello han de crearse una imagen mental de la realidad muy alejada de los hechos objetivos. De esta manera, si las cosas no suceden o se hacen a su manera, asumen que entonces están mal, pero nunca por consecuencia suya. La falta de responsabilidad sobre sus actos y decisiones es un signo evidente de comportamiento narcisista.

Aunque las personas narcisistas desean tener el control y dominar lo que ocurre, nunca quieren ser responsables de las consecuencias no deseadas de sus decisiones o comportamientos. En su lugar, vierten toda la culpa y la responsabilidad en otras personas. Para ello, suelen utilizar técnicas de manipulación como el gaslighting o luz de gas, que consiste en hacer dudar a la víctima de la realidad objetiva para que se sienta culpable de algo que no le corresponde. También usan la invalidación emocional, aludiendo a que el problema es que otras personas expresen sus emociones (ej. se enfaden) o tomen decisiones de autocuidado respecto a la relación.

A veces, para las personas narcisistas esa culpa es generalizada: todo el mundo está en contra de ellas o no son suficientes para lo que ellas necesitan. Esto lo utilizan para mantener la fachada de la perfección, en el sentido de falta de culpa, defecto o insuficiencia. El victimismo manipulador que les caracteriza hace menos probable que la otra persona abandone, o rechace, a quien abusa con comportamientos narcisista.

Estas personas rara vez se disculpan, se arrepienten o se sienten culpables, aunque expresen sentirse así. Nunca asumen, en la práctica, la responsabilidad de sus acciones.

2. No hay reciprocidad o empatía en sus relaciones

Los comportamientos reflexivos y cooperativos requieren una comprensión real de los sentimientos de las demás. Una comprensión que lleva, antes de hablar o actuar, a preguntas del estilo: ¿Cómo se sentirá la otra persona? ¿Esta acción nos hará felices a las dos? ¿Cómo afectará esto a nuestra relación? Estas son preguntas en las que las personas narcisistas no tienen la capacidad o la motivación para pensar.

Debido a su incapacidad para comprender los sentimientos ajenos, su falta de empatía y su constante necesidad de autoprotección, estas personas no pueden amar de verdad. Es decir, no pueden conectarse emocionalmente, de forma genuina y sana, con otras personas. Esta incapacidad les lleva a una desconfianza respecto al mundo y las relaciones, por lo que suelen poner a prueba a otras personas para poder afianzarse en su propio prejuicio. La realidad es que no pueden mirar el mundo desde la perspectiva de nadie más.

Esto, curiosamente, las hace emocionalmente necesitadas. Quieren desesperadamente que alguien sienta su dolor, que se compadezca de ellas y haga todo como ellas quieren. Todo de una forma egoísta y egocéntrica. En consecuencia, cuando una relación ya no es satisfactoria para ellas, para lo cual no es necesario que haya cambiado nada, tienden a la queja, a culpar a la otra parte de la relación y a intentar que dicha parte acepte sus nuevas exigencias. Sin importar en ningún momento, claro está, la otra persona.

Otro comportamiento narcisista es proyectar la propia ansiedad en quienes le rodean, acusándolos de ser negativos, de falta de apoyo, de enfermos mentales, de no ponerlos en primer lugar, de no responder a sus necesidades como deberían o de ser egoístas. A medida que consiguen transferir esas inseguridades y la otra persona se siente cada vez peor, la narcisista se siente cada vez mejor. De hecho, se sienten más fuertes y superiores a medida que la víctima se siente más insegura o deprimida.

3. Exigencias y falta de límites saludables

Las personas de comportamiento narcisista suelen tener una necesidad extrema de que todo sea como ellas se imaginan que debe ser. Asumen que las demás personas y las circunstancias han de ajustarse a la imagen mental que se han creado sobre ello. Claro, esto es una expectativa imposible, lo cual lleva a que la persona narcisista se sienta insatisfecha y miserable la mayor parte del tiempo, algo que se suele manifestar con quejas y exigencias continuas contra otras personas.

Otro rasgo tóxico o narcisista es la necesidad constante de atención. En cambio, por muchas palabras positivas y de apoyo que se les ofrezca, simplemente fluyen por el otro extremo y desaparecen. No importa cuánto les digas a las personas narcisistas que las amas, las admiras o las apruebas, ni cuánto hagas por ellas en tiempo, gestos y cuidado. Ellas nunca sienten que es suficiente. Eso las lleva a querer siempre más, o diferente, y a exigir que las otras personas se adapten a sus deseos. Todo ello, sin tener en cuenta las necesidades y deseos de esas otras personas.

Además, tienen poca tolerancia al rechazo o a la frustración. Llegan a sentirse muy insultadas cuando les dicen que no a una exigencia, por muy poco sentido que tenga la misma. Las personas narcisistas asumen, de alguna manera, que tienen derecho a que las circunstancias y las personas se amolden ellas. Cuando esto no ocurre, reaccionan mediante la queja, el victimismo y volcando la culpa de lo ocurrido a quien no satisface su deseo egoísta y personal.

En consecuencia, no es difícil imaginar que transgreden con facilidad los límites de otras personas. Utilizan sin remordimientos las vulnerabilidades ajenas para hacer daño. Incluso tratan de manipular a la persona a través de sus valores de empatía, bondad, etc., para conseguir algún beneficio personal.

No van a cambiar

A veces no resulta tan fácil identificar señales de alarma, especialmente si la relación ha sido duradera. Un familiar, una pareja o una amistad que viene de largo… Podemos haber normalizado patrones de comportamiento que realmente no son sanos ni señales de reciprocidad. Sin embargo, espero que este artículo te haya dado algo de luz sobre ello.

Si una relación te hace sentir confusión emocional, inseguridad, ansiedad y dudas incluso sobre ti mismo/a, es probable que esa relación no sea sana. Procura, entonces, tomar decisiones de autocuidado, ya sea expresando la realidad, poniendo límites o despidiéndote y cortando la relación.

Todas las personas merecemos relaciones sanas, respetuosas, cálidas y recíprocas. Eso significa sin exigencias, sino con respeto a la libertad individual; sin ataques personales, sino con atención y cuidado. Si alguna relación no es así… Señal de alarma.

Una persona que no es capaz de asumir la responsabilidad de acciones y decisiones, de aceptar las consecuencias negativas de aquello que sí depende de ella, raramente estará dispuesta a cambiar o mejorar. Entre otras cosas, porque mejorar implica aprender con humildad nuevas formas de pensar y hacer, conlleva cambios personales para ser mejor persona, más respetuosa, adaptada y funcional, para sí misma y teniendo en cuenta a las personas que la rodean.

Cuéntamente en los comentarios, ¿identificas, tras leer este artículo, haber sufrido abuso narcisista?

Puedes compartir este artículo con alguien que pueda necesitar identificar ciertos patrones para salir de una relación abusiva.

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

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