En esta entrada te voy a explicar ese proceso natural y emocional que vivimos cuando perdemos algo importante. En concreto, me refiero a las fases del duelo, al proceso emocional que vivimos cuando perdemos algo o a alguien importante. Identificar nuestro estado emocional es el primer paso para poder aceptar nuestras emociones y gestionarlas, ya sea por nosotras mismas o con ayuda profesional.

Perder algo o a alguien significa sentir un vacío emocional, una ausencia que duele y cambia nuestra estructura emocional ante la vida. Puede ser el fallecimiento de un ser querido, una ruptura amorosa o, incluso, el aislamiento social forzado que hemos vivido por la crisis sanitaria. Los estudios preliminares muestran que esta situación puede derivar en problemas de ansiedad, depresión o, incluso, estrés postraumático. Se trata de una circunstancia extraordinaria en la que estamos perdiendo la vida cotidiana que conocíamos. Es natural sentir esa pérdida, sentir miedo, ansiedad, tristeza, rabia o frustración. Hemos perdido algo, o alguien, importante para nosotras.

Las fases del duelo: shock y negación

Entre las fases del duelo que experimentamos al haber perdido algo o a alguien importante, se encuentran las de shock y negación. En un primer momento de shock, es habitual tener sentimientos de incredulidad o desconcierto. Incluso podemos llegar a paralizarnos y bloquearnos por completo. Se trata de una fase que tiene como emociones básicas la sorpresa y el miedo: nos alerta de un peligro. En este caso, de un peligro emocional.

Ante un hecho, persona o circunstancia que nos da miedo, podemos reaccionar desde la perspectiva del escape o de la evitación. En esta fase del duelo, lo natural es hacerlo desde la respuesta de evitación. Esto significa que procuramos prevenir el contacto con esa realidad que no estamos preparadas para aceptar. Es por eso por lo que podemos actuar como si nada hubiera ocurrido, en un segundo momento de negación.

Normalidad

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Es importante señalar que la evitación es una respuesta básica ante la emoción del miedo. También lo es ante cualquier emoción derivada. La ansiedad, por ejemplo, también tiene de base esa emoción de miedo. El miedo sería la angustia que sentimos por un riesgo, o daño, real o imaginario. Y, la ansiedad, el miedo anticipatorio, la aprensión de que suceda algo contrario a lo que se desea. La respuesta de evitación tiene su explicación en esa búsqueda de protección ante un peligro. Y ese peligro puede ser real o imaginario, presente o futuro.

Estas emociones y fases del duelo funcionan dándonos más tiempo. Más tiempo para poder asimilar y abordar lo sucedido, o para hacerlo cuando estemos preparados.

Las fases del duelo: ira o reacciones hostiles

Tras el shock y la negación, es natural tener sentimientos de frustración, rabia o, incluso, resentimiento. Esta es otra de las fases del duelo que vivimos tras haber perdido a un ser querido. Y ocurrirán dos cosas. Por un lado, buscarás culpables. Es decir, personas a las que culpar o corregir, sobre las que pedir responsabilidades. Esas personas pueden ser tú misma u otras personas, o incluso alguna deidad. Por otro lado, tendremos sentimientos de inquietud y urgencia por recuperar lo perdido. Eso podría llevarnos a crear esperanzas poco realistas.

Tensión emocional

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En el transcurso de esta fase podríamos mostrarnos irascibles e irritables con otras personas o, incluso, con nosotras mismas. El problema de esta conducta disruptiva, es que podemos atacar verbalmente a otras personas que no tienen nada que ver con lo que ha ocurrido. Quien dice personas, dice objetos, animales o uno mismo. Las expresiones «¿por qué yo?», «no es justo», «por qué a mí», «¿dónde estaba Dios cuando…?» también suelen responder a esta fase del duelo. En este caso, la reacción sería no contra otras personas, sino contra uno mismo. Algunos autores enmarca este componente emocional dentro de una fase llamada negociación.

En cualquiera de los casos, es importante expresar nuestras emociones con libertad y sin sentirnos juzgadas. Encontrar a alguien con quien compartir lo que sentimos y que nos respete es un desahogo y alivio. O escribir nuestro sentir en una carta, también puede ayudarnos a sobrellevar esta fase más fácilmente. Hacer ejercicios de respiración, deporte y actividades que nos permitan calmar y canalizar esas emociones son, asimismo, una alternativa saludable.

Debemos tener en cuenta que se trata de un proceso natural ante una pérdida emocional importante. Esta fase es necesaria para ir asimilando, gradualmente, la pérdida que hemos sufrido. No obstante, también puede dar lugar a respuestas agresivas que necesiten de orientación emocional para su adecuada gestión.

Las fases del duelo: culpa, tristeza o depresión

Esta fase recibe el nombre de culpa, tristeza o depresión según el investigador o investigadora que lo estudie. No obstante, todas estas personas coinciden en los componentes emocionales de esta fase. También en su lugar dentro del proceso del duelo. Por tanto, la siguiente de las fases del duelo que vivimos tras haber perdido a alguien importante, es la popularmente conocida como depresión.

Cuando hablamos de depresión, hablamos de ánimo deprimido, y no del trastorno de depresión mayor recogido en el manual diagnóstico. Reciben el mismo nombre porque comparten algunas emociones y conductas. En esta fase del duelo es natural, por ejemplo, tener sentimientos de vacío, desilusión y tristeza. También sería normal sentir desilusión por la vida o vivir una crisis existencial. La tristeza vivida con intensidad puede derivar en este estado de ánimo deprimido. Y este estado de ánimo deprimido es una respuesta natural ante una pérdida emocional importante.

Mirando por la ventana

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La tristeza se manifiesta en conductas de desahogo y consuelo, para luego poder buscar el equilibrio y bienestar. Es natural querer estar a solas, descuidarse un poco, sentir apatía y desmotivación por hacer cosas… También es normal no querer hacer más que llorar. De hecho, uno de los mecanismos de regulación emocional que utilizamos para gestionar la tristeza es leer. Leer, en concreto, libros con cuyas historias podamos empatizar y sentir que nos entienden.

Según las circunstancias y las personas, podemos pasar todo esto de forma más o menos marcada. Es decir, no se tiene por qué vivir con la intensidad emocional que estoy describiendo. Sin embargo, aun con esa intensidad emocional, seguiría siendo un componente del duelo normal. No obstante, no tener un trastorno mental no quiere decir que no necesitemos ayuda para aprender a gestionar nuestras emociones.

Las fases del duelo: aceptación y reorganización

La última de las fases del duelo que experimentamos tras haber perdido algo o a alguien importante es la aceptación. Aceptar la pérdida no quiere decir que, de repente, somos felices. Tampoco que la vida vuelve a ser la que era. La fase de aceptación del duelo llega cuando somos capaces de liberarnos de la culpa que sentíamos. Cuando aceptamos que tenemos derecho a sentirnos bien y seguir adelante.

No obstante, esta aceptación va llegando de forma gradual. Cuando entramos en esta fase del duelo, por ejemplo, es habitual sentir cansancio y no vivir emociones intensas. Se está como en un estado más neutro a nivel emocional. Es poco a poco cuando va regresando la capacidad de experimentar alegría y placer. Del mismo modo, poco a poco vamos recuperando el ritmo normal de nuestra vida, adaptándonos a las circunstancias actuales.

Adaptarse a las circunstancias actuales, tras la pérdida, implica reorganizar nuestra vida. O, al menos, nuestro esquema mental de la misma. Significa vivir una normalidad en la que es posible que tengamos que hacer cambios, buscar alternativas, entre otras cosas. Y es cuando nos sentimos a gusto en esa nueva realidad cuando podemos decir por fin. Que, por fin, hemos aceptado y superado la situación.

Es posible que te reconozcas en alguna de estas fases del duelo. Quizá las has vivido ya, o las estás viviendo. También puede ser que te sientas así por otra pérdida emocional que para ti es importante. En cualquiera de los casos, espero que este artículo te permita conocer mejor tus estados emocionales.

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Te leo en los comentarios y nos seguimos acompañando.

 

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