¿Cómo te hablas internamente? ¿Qué tal suena tu diálogo interno? ¿Amable, crítico? ¿Qué piensas de ti? Cuán felices o infelices somos va a depender en gran parte de nuestro diálogo interno o interior. Sin embargo, solemos prestar poca de nuestra atención a cómo nos hablamos.

El diálogo interno es la conversación consciente o inconsciente que cada persona mantiene consigo misma, tanto en los pensamientos expresados en palabras o como mentalmente. Es un diálogo encubierto que la mayoría de las personas tenemos a diario y guían nuestra forma de actuar.

La manera en la que nos hablamos es fundamental a la hora de afrontar los retos que la vida nos presenta, pues impacta directamente en nuestra autoestima, nuestras emociones y las decisiones que tomamos. En consecuencia, también afecta a nuestras decisiones, comportamientos y reacciones emocionales.

Para poder tratarnos con amabilidad en nuestro diálogo interno o interior es importante distinguir en qué medida, momentos y situaciones es positivo o negativo. Entendiendo positivo como respetuoso, compasivo o amoroso; y negativo como crítico, catastrófico, victimista y autoexigente. ¡Veamos cómo es el tuyo!

1. ¿Qué es el diálogo interno positivo?

El diálogo interno positivo se refiere a palabras y pensamientos amables, compasivos y motivadores que las personas nos expresamos a nosotras mismas.

Cuando nuestro diálogo interno es positivo, hablamos con nosotras mismas de una manera amable, compasiva y optimista. Por ejemplo, en lugar de decirnos a nosotros mismos «no puedo hacer esto» o «esto es imposible», podemos decir «puedo intentarlo» o «puedo encontrar una solución». Esto nos ayuda a desarrollar una mentalidad más positiva y constructiva.

Este tipo de lenguaje interno tiene múltiples beneficios en nuestra vida diaria. Nos ayuda a tener una actitud positiva hacia nosotras mismas y hacia los demás, lo que a su vez puede mejorar nuestras relaciones interpersonales. A su vez fortalece nuestra autoconfianza y autoestima, lo que nos da la fuerza necesaria para enfrentar situaciones difíciles.

También puede reducir el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo bajo o deprimido al cambiar la forma en que pensamos acerca de lo que vivimos y de nuestra capacidad de afrontamiento. En resumen, el diálogo interno positivo es una herramienta poderosa para fomentar el bienestar emocional y psicológico.

2. ¿Cómo puedo saber si mi diálogo interno es positivo?

El diálogo interno positivo tiene varias características que lo distinguen de un diálogo interno negativo. Algunas de estas características son:

  • Es amable y compasivo: un diálogo interno positivo se trata de ser amable y compasivo contigo misma. En lugar de criticarte y juzgarte, te hablas con amor y cuidado.
  • Es optimista: un diálogo interno positivo se enfoca en las soluciones en lugar de los problemas. Busca maneras de avanzar y superar los desafíos.
  • Es realista: un diálogo interno positivo reconoce tanto tus fortalezas como tus debilidades. Se trata de aceptar la realidad y trabajar en ella de manera positiva.
  • Es constructivo: un diálogo interno positivo se enfoca en el crecimiento y el desarrollo personal. Busca maneras de aprender de los errores y mejorar.
  • Es alentador: un diálogo interno positivo se trata de darte ánimo y motivación. Te recuerda tus logros y te alienta a seguir adelante.

Para saber si tu diálogo interno es positivo, puedes prestar atención a cómo hablas contigo misma. ¿Te tratas con amabilidad y compasión? ¿Te enfocas en soluciones en lugar de problemas? ¿Reconoces tanto tus fortalezas como tus debilidades?

Si tus respuestas son afirmativas, es probable que tengas un diálogo interno positivo. Si no, puedes trabajar en cambiar tu diálogo interno para que sea más positivo y constructivo. Al final de este artículo te daremos algunos consejos para empezar, pero antes veamos cómo es el diálogo interno negativo: ¡el primer paso es reconocerlo!

3. ¿Qué es el diálogo interno negativo?

El diálogo interno negativo, se caracteriza por pensamientos y palabras autocríticas, desmotivadoras y destructivas que las personas tenemos hacia nosotras mismas. Se puede clasificar en 4 subtipos:

  • Diálogo autocrítico: se caracteriza por juzgarnos a nosotras mismas severamente, enfatizando nuestras limitaciones y defectos, y siempre observar negativamente nuestro comportamiento. Como consecuencia, tendemos a ser dependientes de las demás personas y compararnos buscando sentirnos en desventaja.
  • Diálogo catastrófico: se caracteriza por la anticipación a los hechos (que seguramente no sucederán) y magnificarlos, pensar de manera catastrófica. Y como resultado aparece la ansiedad con una percepción distorsionada de la realidad.
  • Diálogo victimista: se caracteriza por afirmar, constantemente, que nuestro estado de desprotección y desesperanza no tiene cura. No hay avances ni progresos, solo lamentación y queja constante, sin una intención de cambiar.
  • Diálogo autoexigente: el hablarnos de manera autoexigente nos expone a un agotamiento y un estrés crónico en función de la perfección perseguida. Nos volvemos intolerantes frente a los errores y nos convencemos de que nuestras fallas se deben a errores externos de otras personas.

Hablarnos negativamente a nosotras mismas puede impactar en nuestra autoestima y autoconfianza, llevándonos a sentir emociones desagradables como tristeza, ansiedad, frustración y desesperanza. ¿Te identificas? Es importante entender que el diálogo interno no se limita solo a las palabras que nos decimos a nosotras mismas, sino también a nuestra actitud hacia las demás y hacia la vida en general.

Si nos enfocamos en los aspectos realistas y positivos de nosotras mismas y de la vida, es más probable que tengamos un diálogo interno positivo y que esto nos lleve a una vida más feliz y satisfactoria. ¿Por qué? Porque impactará en nuestras decisiones y comportamientos, que serán más de autocuidado.

4. ¿Cómo tener un diálogo interno positivo?

¿Cómo tener un diálogo interno positivo? O, lo que es lo mismo, ¿cómo desarrollar un diálogo interno más amoroso y compasivo? Empezaremos por cinco pasos, que aunque parecen sencillos al leerlos, son realmente retadores cuando los ponemos en práctica:

a) Haz consciente el tipo de diálogo que tienes

Presta atención a cómo te hablas, qué mensajes te das sobre ti misma y tus capacidades. Puedes comenzar a anotar las situaciones que te generan malestar e identificar qué te dices a ti misma en esos momentos. Ponle nombre: ¿es autocrítico, catastrófico, victimista o autoexigente?

b) Cuestiónalo

¡No hay que creer todo lo que oímos! Cuando vienen pensamientos que sientes que no te ayudan puedes cuestionarlos, preguntándote ¿de dónde viene este pensamiento? ¿Alguna persona me decía esto en mi pasado? ¿Estoy viendo tanto el lado negativo como el positivo? ¿Hay alguna evidencia real de esto que estoy pensando? ¿Podría pensar en posibles soluciones?

c) Modifica el modo en el que te hablas

Busca una frase con información válida, en formato realista y amable, que ayude a promover tus capacidades de afrontamiento. ¿Qué le dirías a alguien a quien aprecias? Elimina todo aquello que no te ayude a aprender y crecer y te haga daño. Todas las personas merecemos respeto, ¡tú también!

d) Sostén este hábito

Al principio puede ser difícil detectar y combatir el diálogo interior negativo, ya que son patrones que nos acompañan desde hace mucho tiempo, y como todo hábito, hay que construirlo. Con la práctica, poco a poco tu piloto automático de pensar en negativo se irá transformando en un pensamiento más consciente y amable.

Es por este motivo que en nuestras sesiones individuales siempre procuramos dar material de apoyo que ayude a poner en práctica, en el día a día, los aprendizajes necesarios para mejorar ese diálogo interno. Empezar ya es un gran paso, y tener los recursos adecuados para continuar el proceso hasta adquirir el aprendizaje amable necesario, también.

e) Sé paciente contigo, tu ritmo y proceso

Sabemos que querrías “estar bien ya”, pero todo aprendizaje requiere tiempo, cariño y práctica. A menudo, en nuestras sesiones individuales abordamos la importancia de notar los matices del lenguaje que usamos para hablarnos. No para forzarnos a un pensamiento positivo que no nos creemos, sino para acoger una visión más realista y, posteriormente, más amable y conciliadora. Ese es el objetivo de mejorar nuestro diálogo interno.

5. El primer paso para mejorar el diálogo interior

Hemos visto la importancia de nuestro diálogo interno, cómo nos condiciona de alguna manera en nuestro sentir y nuestro accionar. Te animamos a trabajarlo en tu día a día, con pequeños gestos de autocuidado, ¿qué te parece? ¿Te animas a contarnos cómo te hablas a ti misma en los comentarios y/o qué vas a hacer para mejorarlo?

Expresarlo, hacerlo presente, compartirlo, aceptarlo desde la amabilidad y la valentía, es un excelente primer paso.

¡Te leemos con amor!

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