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En la televisión, radio y redes sociales se escuchan a menudo palabras como bullying, acoso escolar, cyberbullying, ciberacoso… Pero, ¿qué es el bullying? ¿Son cosas de niños? ¿Se produce entre iguales, como algunos pseudo-expertos proclaman? ¿Es un problema grave que atenta contra la integridad física y moral del alumnado? Empezaremos por el principio: qué es el bullying según la ciencia. 

El otro día estaba en Twitter, una red social que no frecuento, y alguien había escrito algo así: «¿Por qué decimos acoso escolar en lugar de acoso entre iguales?». Y seguía con una afirmación en la que promovía el concepto «entre iguales» porque así lo había aprendido de una persona que, ciertamente, es muy mediática y se muestra como autoridad en este tema. Automáticamente, me llevé las manos a la cabeza.

No puedo pretender que mis investigaciones científicas sirvan para comprender, prevenir y erradicar el bullying si todavía se cometen errores tan básicos. Y mucho menos si estos errores los cometen personas que aparecen en prensa y televisión, que tienen autoridad social y mediática. Así que, bueno, aquí va mi pequeño granito de arena para compensar ese daño.

Para quienes no me conozcáis, soy María, pedagoga y doctora en psicología. Acompaño a las personas en el proceso de aprender a gestionar sus emociones en mi consulta online. También invierto parte de mis ingresos y de mi tiempo en seguir investigando sobre el bullying y sus secuelas. Por ello, de vez en cuando, difundiré información veraz sobre el tema. En esta ocasión me centraré en algo básico y sumamente importante: qué es el bullying.

La definición más aceptada en el mundo científico es la siguiente: agresión repetida, intencionada, prolongada y sustentada por un desequilibrio de poder que se produce entre escolares en el contexto educativo formal. Fácil, ¿eh? No te preocupes. Es natural que te quedes un poco a cuadros. Por eso, en este artículo, voy a explicarte qué significa cada uno de esos cinco conceptos que aparecen en la definición: agresión, repetición, intencionalidad, prolongación y desequilibrio de poder. Así entenderás por qué no deberíamos decir «entre iguales». 

Empecemos por el principio, el bullying implica una agresión.

 1) El bullying es una agresión

Pero, ¿qué es una agresión? Es la conducta mediante la cual un individuo o grupo de ellos ataca a una persona. Este ataque puede ser, principalmente, social, verbal o físico. Principalmente, no solamente.

Con agresión social nos estaríamos refiriendo a rumores, acusaciones en falso, exclusión y cualquier acto dirigido a menoscabar la imagen social de la persona. La agresión verbal, por su parte, son ataques directos realizados con la palabra: insultos, motes hirientes.

De la misma forma, las agresiones físicas son todas las conductas que causan, o intentan causar, daño físico mediante el contacto: golpes, zancadillas, empujones…

Por tanto, el bullying es una agresión. Ahora bien, no se trata de una agresión sin más, sino de una agresión repetida.

2) Una agresión repetida

¿Qué quiere decir «repetida»? Que sucede de forma regular, frecuente. Se produce muchas veces. No se trata de una pelea puntual entre dos niños o niñas. El acoso escolar, o bullying, va más allá. Se repite en sus distintas formas, tiempos y escenarios.

Por tanto, tenemos que el bullying es una agresión repetida. Añadamos el siguiente concepto.

3) Una agresión intencionada

Sí, es una agresión repetida e intencionada. Como dirían los chiquillos y chiquillas: «queriendo». A muchas personas les cuesta pensar que pueda haber niños y niñas que hagan daño queriendo hacer daño, pero la realidad es que existen. En el bullying, de hecho, quien acosa tiene por objetivo consciente causar daño a la víctima. Por definición.

De hecho, se sabe que la psicopatía, el narcisismo, la impulsividad y ser importante socialmente dentro del aula son factores de riesgo para ser agresor de bullying. Sí, para ser acosador escolar. En la práctica, esto se traduce en que estas personas aprovechan su posición de poder para manipular al entorno, alumnado y profesorado, para conseguir su propósito: dañar a la víctima.

Si quieres saber más sobre el perfil de estos individuos, tengo otro artículo en mi blog en el que abordo el tema.

Sigamos: el bullying es una agresión repetida, intencionada y prolongada. Aquí tenemos nuestro siguiente término.

4) El bullying es prolongado

Sí, el bullying es una agresión repetida, intencionada y prolongada en el tiempo. Pero… ¿De cuánto tiempo estamos hablando? Siendo honesta, la mayoría de los estudios científicos no exploran más allá de dos o tres meses, así que decidí que ésta sería una de mis líneas de investigación científica. ¿Qué descubrí?

Que los y las adolescentes señalan sufrir bullying, de media, cuatro años. Pero profundicemos más. Entrevisté a ochenta personas adultas que habían sido víctimas de bullying en la infancia y manifestaron haber sufrido bullying, de media, seis años.

¿Imagináis la cantidad de miembros del alumnado y del profesorado que pasan por la vida de la víctima durante ese tiempo? Da miedo pensarlo. Confieso que fue este estudio el que me motivó a fundar la Asociación PostBullying. Continuemos.

5) El bullying se sustenta en una desigualdad de poder

Esta es la clave más absoluta que distingue el bullying de otras formas de violencia escolar. El desequilibrio o la desigualdad de poder. ¿Qué quiere decir esto del desequilibrio o desigualdad de poder? Que quien acosa tiene más poder. Un poder que puede ser social, si tiene un grupo consigo y la víctima no; o si tiene al profesorado de su parte. Un poder que puede ser físico, si es una persona más grande y fuerte. En cualquiera de los casos, quien acosa tiene más poder que la víctima y abusa de ese poder para dañarla.

Debido a ese abuso de poder, la víctima va quedando indefensa y se va mermando su autoestima y capacidad de iniciativa, lo que se conoce como indefensión aprendida. Con el paso del tiempo y de los años, la persona aprende, aprende a estar alerta, a tener ansiedad para sobrevivir. Y aprende a verse en el espejo del desprecio que recibe en la escuela.

El bullying deja secuelas que pueden alargarse toda la vida de la persona, especialmente si no se recibe la ayuda adecuada. O si el profesional a cargo no comprende la complejidad y el alcance de este fenómeno tan complejo como es el bullying.

Por tanto, el bullying, por definición, no se produce entre iguales, ya que la desigualdad o el desequilibrio de poder es un requisito indispensable para distinguir el bullying de otras formas de violencia.

Y sí matizamos, en cambio, si ese bullying, ese acoso, es escolar o laboral. ¿Por qué? Porque el bullying no se produce solo en el sistema escolar, tambén ocurre en los entornos laborales. La distinción es importante para no invisibilizar esta problemática tan grave en ninguno de sus entornos.

Dime en los comentarios

Dime en los comentarios, ¿conocías qué es el bullying? ¿Y los elementos de su definición? ¿Hay algo que te haya llamado más la atención?

Gracias por haberme acompañado. Entre todas las personas podemos hacer que el bullying se comprenda un poco mejor, que la ciencia sirva en la realidad de hoy, aquí y ahora.

Por eso, suscríbete, deja tu comentario y comparte este artículo en tus redes sociales y con tus conocidos y conocidas. Te doy desde ya las gracias por ello, porque lo que tú puedes hacer también es importante.

 

 

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