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En ocasiones, al retomar nuestras actividades cuando finaliza un período de vacaciones, donde nuestros horarios suelen ser más flexibles y brindamos más tiempo a las actividades relacionadas con el ocio, podemos sentirnos agobiadas o abrumadas. De igual modo, puede resultarnos desafiante organizar nuevamente nuestro tiempo para lograr una rutina armoniosa y que respete nuestro bienestar, tanto físico como emocional, al regresar de las vacaciones. ¿Te sientes identificada?

Si es así, permítenos decirte con cariño que es natural. Regresar de las vacaciones y retomar la rutina desde el autocuidado es un desafío de aprendizaje emocional. Y, además, implica un cambio, y un cambio, ya sea de ritmo, ambiente, relaciones, espacio, foco… Suele ser estresante. 

Específicamente, cuando hablamos de rutina nos referimos a la costumbre de realizar actividades diariamente por mera práctica, y sin necesidad de planificarlas diariamente. Y es por eso que resulta importante para nuestra autonomía, nuestra autoestima, y autoconfianza cultivarla adecuadamente tomando en cuenta nuestro contexto, circunstancias y necesidades.

Tener una rutina nos permite organizar nuestro tiempo, y consecuentemente nos regala claridad mental, generando sensación de utilidad, que brinda fortaleza para abordar las diferentes tareas que debamos realizar durante el día. En este artículo, exploraremos la mejor manera para lograr una rutina orientada hacia nuestro autocuidado, en busca de nuestro bienestar personal.

1. El autocuidado como foco

El autocuidado está conformado por acciones que realizamos con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida, para lograr sentirnos personas plenas y felices. Para ello, es necesario tener en cuenta nuestras emociones y sensaciones, reconocerlas, escucharlas, y atenderlas con cariño para poder ir en busca del bienestar que necesitamos.

A menudo, puede suceder que sentimos que las horas del reloj no son suficientes, y nos vemos agobiadas por la cantidad de tareas que “debemos” realizar, y así nos posicionamos como última prioridad al momento de vivir nuestro día a día. Solemos escuchar frases como:

  • “No me da el tiempo”
  • “No tengo momentos para enfocarme en mí”
  • “Estoy muy cansada, pero ahora no es momento de descansar”
  • «Tengo que hacer muchas cosas y poco tiempo»
  • «Debería…»

Este diálogo interno puede impactar en nuestra autoestima, menguando nuestra connfianza y motivación para realizar nuestras actividades. Para combatir ese sentimiento de que “no nos da la vida”, es necesario reconocer lo que nuestro cuerpo va sintiendo, tanto a nivel emocional como físico, y desde allí organizarnos respetando nuestros niveles de energía que podemos presentar a lo largo del día.

Fomentar nuestro autocuidado es incorporar, dentro de nuestra rutina, actividades que sean placenteras y nos produzcan comodidad y alegría. No todo es hacer/producir: también necesitamos darnos permiso para ser, sentir y estar sin más. 

2. ¿Cómo generar una rutina donde nos sintamos cómodas?

a) Organiza el tiempo

En primer lugar, la gestión del tiempo es imprescindible, es el proceso por el cual cada persona divide sus horas disponibles según las tareas que debe realizar. Una gestión eficiente del tiempo se traduce en mayor productividad y calidad de vida.

Para lograr una organización de nuestro tiempo, es importante reconocer nuestras prioridades. Dentro de nuestro desarrollo del bienestar personal, podemos encontrar diferentes áreas en las que destinamos nuestro tiempo. Por ejemplo, algunas de ellas podrían ser: la alimentación y descanso, compartir tiempo con personas que apreciamos, el desarrollo profesional, actividades que den energía, consciencia y desarrollo personal.

En base a ellas, es preciso establecer un orden de las tareas, destinando el tiempo necesario a cada una, y observando si alguna de ellas puede ser delegada o suspendida. Eso nos va a permitir ir generando sensaciones de logros al haber cumplido con nuestras tareas, y nos va a fortalecer la confianza para poder seguir con nuestra rutina. Planificar nuestro tiempo, nos puede permitir darnos más espacio para actividades que son placenteras para nosotras, pero suelen ser dejadas de lado por “falta de tiempo”. Recuerda que tú también eres importante, y mereces hacer cosas que te hagan feliz.

b) Respeta los momentos de descanso

El descanso es muy importante a la hora de pensar en nuestro bienestar. En principio y de forma más o menos general, nuestro cuerpo necesita dormir 7 u 8 horas, para descansar y recargar energías para afrontar las actividades que debemos realizar al día siguiente.

Así también, debemos ser conscientes del privilegio de la pausa. La pausa durante el día nos brinda tranquilidad, confianza, nos ayuda a conectar con lo que sentimos. Muchas veces nos puede pasar que nos vemos absorbidas por el bullicio de las actividades, y no logramos ver qué está pasando en nuestro interior, nos cuesta conectarnos. Hacer una pausa, respirar y dedicarnos un tiempo, nos va a ayudar a sentirnos mejor. En la pausa, podemos hacer algún ejercicio de introspección, alguna meditación, podemos escuchar música, sentarnos al sol, o aquello que a cada una le de calma, tranquilidad.

c) Escucha tus emociones

A lo largo de nuestro día, podemos experimentar muchas emociones y sensaciones. Algunas nos van a generar mayor bienestar que otras, pero es necesario permitirnos sentir cualquiera que llegue. Conectar con nuestras emociones, no es tarea fácil, pero sin dudas es gratificante. Dado que nuestra especialidad es la dimensión social y emocional de las personas, desde la perspectiva del aprendizaje y autocuidado emocional, es algo que tenemos muy en nuestras sesiones individuales y en nuestro gimnasio emocional.

Cada emoción que se va presentando, nos está hablando, nos dice cómo nos vamos sintiendo y cómo nos afectan determinadas situaciones. Para nuestro autocuidado, es importante escuchar, respetar y tratar con cariño nuestras emociones, sin juzgarlas, sino vivirlas. Para ello, podría ser de ayuda realizar un diario emocional, en el que vayamos anotando lo que vamos sintiendo, y la situación que desencadenó esa emoción. 

Ello nos va a permitir, como personas, estar más conectadas con nosotras mismas, y respetarnos a la hora de realizar una actividad. Si hay alguna tarea que no es esencial, y nos genera malestar, y así lo observamos en nuestro diario, podemos evitarla, cambiarla, mejorarala o delegarla. Así por el contrario, si hay alguna actividad que nos genera alegría, comodidad, seguridad, estaría genial repetirla, o buscar actividades afines.

d) Comparte tiempo con personas que aprecias

Las personas somos seres sociales, por lo que compartir parte de nuestro tiempo con personas que queremos, puede ayudarnos en nuestro bienestar. Conversar con un ser querido, realizar juntos una actividad mutuamente placentera, o compartir alguna comida, nos puede brindar alegría, comodidad, nos ayuda a sentirnos acompañadas.

Así también, compartir lo que nos ha estado ocurriendo, tanto a nivel físico como emocional, con una persona que nos comprenda, puede ser de gran valor a la hora de conectarnos con lo que sentimos.  Nos ayuda así, a generar una red emocional, en la cual nos sentimos comprendidas, y acompañadas. Podemos reconocer mejor lo que sentimos, y reconocer que es normal y sano atravesar las diferentes emociones, buscando respetarlas y auto comprendernos. En nuestro Gimnasio Emocional, se genera un espacio donde hay escucha, acompañamiento mutuo, y calidez. Cada persona, puede compartir su sentir, y recibir apoyo, comprensión y cariño de la familia emocional.

Regresando de las vacaciones

A veces, es natural vernos algo agobiadas por las tareas pendientes, y que a menudo nos olvidemos de nuestro autocuidado. Pero no te juzgues por ello, nos pasa a muchas personas. Mejor, pongamos el foco en aceptar la forma en la que las actividades estaban siendo realizadas, y ver qué podemos mejorar. El primer paso es reconocerlo. Una vez que hemos observado que no estamos siendo nuestra prioridad, y que nos hemos olvidado de nuestro autocuidado, podemos buscar mejorar, paso a paso, desde el amor y respeto. 

Se puede comenzar, como se mencionó antes, con organizar nuestro tiempo, respetar nuestro descanso, escuchar nuestras emociones, y compartir nuestro tiempo con las personas que queremos. 

No hay que olvidar, que cada persona es diferente, valiosa y única tal y como es. Es necesario saber que eres importante, y que buscar el autocuidado dentro de la rutina es una manera de brindarnos cariño y respeto a nosotras mismas. Algunas personas a las que acompañamos en nuestras sesiones individuales también se abrumaban, pero con autocuidado adaptado o personalizado y paso a paso todo se lleva mejor.

¡Ánimos con vuestros procesos! Y nos seguimos acompañando.

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