El sentimiento de soledad es una sensación de vacío, de no tener conexiones sinceras e importantes con otras personas, de incomprensión. A menudo se vive desde el dolor y el sufrimiento, pero en otras ocasiones podemos llegar a normalizarlo. Cuando eso ocurre, podemos entrar en un estado de aturdimiento emocional. En ambos casos, es probable que nosotras mismas, las personas, nos aislemos y distanciemos de otras que nos rodean o aprecian. Si te identificas con esto, este artículo puede ayudarte.
Es posible que no sepas por qué tienes ese sentimiento de soledad y desconexión emocional con los demás. O, quizá, sí lo localizas y viene tras la pérdida de un ser querido, una ruptura relacional, la distancia física forzosa o un conflicto importante no resuelto. Tal vez se trate de un despido, la ausencia de metas vitales o un descuido de nuestras relaciones sociales y emocionales.
Lo cierto, es que los desencadenantes por los que una persona puede sentirse sola son muchos. Todos los motivos y sentimientos son válidos. Por eso, si te sientes solo o sola, queremos compartir contigo algunos gestos de autocuidado que pueden hacértelo un poco más fácil:
1) Contacta con personas que conoces y aprecias
A menudo, cuando tenemos sentimientos de soledad tendemos a las conductas de aislamiento. Un comportamiento defensivo que no nos calma el sentimiento de soledad, que nos protege ante nuestra vulnerabilidad pero nos aleja de nuestros seres queridos. Sí, seres queridos. Estoy segura de que tú también tienes a alguien que sabes que te aprecia y a quien aprecias. Alguien que, si se lo permitimos, está con nosotras.
Identifica a esa persona y contacta con ella. Conversa. Pregunta cómo está, cuéntale cosas. No es necesario hablar de lo que te pesa si, de primeras, no te sientes con fuerzas o ánimos para ello, pero conecta con esa persona. La tristeza, el sentimiento de vacío, lo que nos está diciendo es que necesitamos vincularnos. Escucha tu estado emocional sin consolidarlo o darle el poder. Permite que te ayude.
2) Sal a dar un paseo
Algo tan sencillo como salir a dar un paseo, especialmente si es en un entorno natural como un parque, una playa o montaña, nos conecta. Nos conecta con la naturaleza, con el mundo tangible que nos rodea, que existe, que es real. Incluso salir por la ciudad, ir a la biblioteca o a tomar un café, aunque no conozcamos a las personas que se cruzan con nosotros, es ayuda suficiente para sentirnos más conectados con la sociedad.
Todas las personas necesitamos conectar con el mundo y otros seres humanos. Pensar lo contrario es un autoengaño o una distorsión habitual en estados emocionales ansiosos y depresivos. Por eso es importante no consolidar conductas que no nos ayudan e incorporar hábitos que sí pueden ayudarnos a mejorar, recuperarnos y superarnos. A tener una vida más consciente, conectada y plena con las personas y el mundo real que nos rodea.
3) Evita el aislamiento
Muchas veces tenemos oportunidades de participar en un chat o una conversación. Quizá no se trata de algo profundo, sino más cotidiano y poco trascendente. Aprender a convivir con otras personas y a relacionarnos de forma fluida es necesario para nuestra salud mental y bienestar emocional. Eso implica pasar por gestos y conductas de autocuidado como preguntar qué tal le ha ido el día, compartir algo nuevo que hemos hecho o aprendido, iniciar una conversación aleatoria sobre cualquier tema que sea de nuestro interés.
El sentimiento de soledad, seamos conscientes de él o lo tengamos camuflado, puede alejarnos de todo eso. Si tenemos depresión o ansiedad, es más probable aún. Por eso, cuidémonos. Evitemos el aislamiento, conversemos, conectémonos con otras personas, conozcamos nuevas experiencias. Por encima del miedo y la pereza, merecemos el amor de cuidarnos en aquellas relaciones y conversaciones que nos hacen bien.
4) Permítete disfrutar
A lo largo de nuestra vida seguro que hemos tenido aficiones que nos divertían, relajaban o, simplemente, gustaban. El sentimiento de soledad también puede aparecer si nos desconectamos de nosotras mismas, y una excelente forma activa de conectar es a través de una afición. ¿Pintar? ¿Escribir? ¿Correr? ¿Hacer manualidades? ¿Un club de lectura?
Explora, experimenta. Anímate a superar el «para qué» y recuperar la capacidad infantil de hacer las cosas sin más, por el mero placer de hacerlas. Prueba. Puedes cocinar para ti, ir de compras contigo, ver una película tomando palominas, comprarte un set de pinturas y animarte a pintar. Tu propia compañía es más que suficiente para pasarlo bien.
No todo es autocontrol o afrontar retos desagradables. Un gesto de autocuidado es, precisamente, reaprender el disfrute, el gozo, la ilusión y el placer. Tanto si estamos bien como cuando tenemos sentimientos de soledad, ansiedad o depresión. Darnos permiso para probar y la posibilidad de disfrutar es importante a lo largo de toda nuestra vida.
5) Acude a un grupo de apoyo
Si hemos estado aisladas o solas por tiempo prolongado, es posible que estos consejos resulten demasiado difíciles de seguir. Cuidarse es un verdadero reto cuando nos hemos abandonado de algún modo. En ese caso, contar con un grupo o comunidad puede ser lo que necesitamos.
Este grupo de apoyo o comunidad puede brindarlo una asociación, ya sea de personas que compartan alguna afición, condición o similar. Algunos ayuntamientos también cuentan con servicios que pueden contribuir a esa conexión humana amable que necesitamos.
La soledad se disparó durante los años de pandemia, que además coincidió el inicio con mi cumpleaños. A mí me pilló en Italia, por lo que pude notar más la distancia física de seres queridos que no estaban conviviendo conmigo. Se me ocurrió crear un grupo de Facebook de apoyo mutuo donde compartir consejos, ejercicios y brindarnos apoyo mutuo.
Con el tiempo y la normalización de la vida, ese grupo fue cayendo en desuso, pero fue la semilla de lo que hoy es el Gimnasio Emocional de María y, en concreto, los Directos Colchoncito Emocional. Un espacio de información, ejercicios prácticos, ayuda mutua, inspiración, introspección y motivación para practicar el autocuidado emocional como hábito sostenido en el tiempo, mes a mes.
Con pequeños pasitos como acudir a una asociación, ayuntamiento o similar, o decidir formar parte de nuestra bella Familia Emocional, pueden surgir, incluso, grandes amistades. Date esa oportunidad. Todas las personas merecemos conectar con otras personas, sentirnos apoyadas y tener un lugar del que poder sentirnos parte.
Responde en los comentarios
¿Tienes sentimientos de soledad, vacío o incomprensión? ¿O más bien sientes una especie de aturdimiento o anestesia emocional?
¿Qué sientes al leer los gestos de autocuidado social y emocional? ¿Cuál probarás primero?
¿Te animarás a formar parte del grupo de apoyo o ya formas parte?
Comparte tu experiencia con nosotras en los comentarios. Te leeremos con cariño.
Recuerda, tú también eres importante, mereces cuidarte y ser más feliz. Y ese proceso es mucho más bonito si se recorre en compañía.


Maravilloso articulo me he sentido muy identificado en muchas de esos casos que pones y aunque no he llegado a en extremo en el aislamiento, ya que encontré tu terapia a tiempo, estos son unos consejos muy buenos y los que ahora llevo a cabo para poder ser mejor persona y sobre todo disfrutar de mi tiempo. Como bien dices tenemos que sentirnos parte de este mundo ya que estamos aquí por una razón, vivir.
Gracias, un saludo
Muchas gracias por tu comentario, Jesús. Me alegro de que te haya resultado interesante el artículo y que los consejos te sean de utilidad. También me hace feliz que no hayas llegado al extremo del aislamiento antes de dar con la ayuda y orientación que necesitabas. Gracias a ti por tu confianza, Jesús, es un placer acompañarte en tu proceso de superación. ¡Un abrazo cálido!
Muchas gracias por tanto, María. Llevo un tiempo siguiéndote en redes y finalmente me he decidido a pedir terapia porque me pareces muy bella persona y que se puede confiar en ti. Nos vemos pronto.
Gracias por tus amables y generosas palabras, Laura, y por tu confianza. Será un placer acompañarte en tu proceso de aprendizaje y superación. ¡Hasta pronto!
Gracias por esta magnifica guía que resulta de gran ayuda, yo ya pertenezco al grupo de apoyo y es GENIAL.
¡Muchas gracias a ti por tus palabras, Toñi!
Siempre es agradable saber que la información y los recursos que comparto resultan de utilidad.
¡Un abrazo con cariño!
Tengo que aplicarme eso de evitar el aislamiento. Me da mucha pereza y miedo enfrentarme al día a día, a buscar trabajo, a relacionarme con otras personas. Me abruma cada vez más y la medicación no me ayuda…
La tendencia al aislamiento es un comportamiento muy común cuando estamos deprimidos o con ansiedad. Comprendo esa pesadez emocional que te supone enfrentarte a la incertidumbre del futuro y a las relaciones sociales, pero me alegra esa actitud de querer aplicar los consejos que he compartido.
Comentas que tomas medicación, así que entiendo que estás viendo a un profesional. La medicación ayuda, querido Álvaro, pero es la terapia la que enseña cómo lidiar con la ansiedad, cómo prevenir las crisis y cómo poco a poco ir normalizando nuevas rutinas, pensamientos y hábitos más respetuosos con nosotros mismos y con nuestro entorno. Es lo que nos hace sentirnos más libres y dueños de nuestras metas y reacciones emocionales.
Te animo a acudir a terapia o a pedir una segunda opinión, en caso de que sientas que te cuesta o que no mejoras.
Te envío un cálido saludo con mis mejores deseos.