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¿Te ha sucedido que tu entorno hace cosas que tu no te atreves a hacer? Y lo hace con naturalidad, como si fuera fácil, pero para ti tal vez es un mundo. ¿Te comparas con otras personas y sientes que no estas a la altura? ¿Te has quedado con ganas de hacer algo por miedo al qué dirán?

Si has respondido “sí”, es posible que el sentimiento derivado de ello haya sido desagradable, ¿verdad? Puedes compartirnos tu experiencia en los comentarios más abajo, al final del artículo. ¡Es sano compartirnos!

Estas preguntas y sentimientos tienen mucho que ver con la autoconfianza. Ese “creer en una misma”, “pensar que somos capaces” y similares, pero de forma realista y no excesiva. Ya hablamos en su momento del positivismo tóxico (puedes leer sobre ello haciendo clic aquí).

La autoconfianza es una habilidad que muchas personas creemos que no tenemos, pero la realidad es que está en todas nosotras. Simplemente, a veces está escondida y es necesario trabajarla un poco para que salga a la luz.

¿Por qué no creo en mí? Sentirse capaz para ser capaz

La autoconfianza se basa en la imagen que las personas nos hemos creado de nosotras mismas desde niñas. Una autoimagen a la que vamos dando forma en relación a las experiencias que vivimos; y por supuesto, en gran medida a la interacción que mantenemos con las demás personas de nuestro entorno.

Desde el punto de vista científico, la autoconfianza tiene que ver con la autoeficacia. Un famoso psicólogo y profesor, Albert Bandura, define la autoeficacia como la «percepción que tiene una persona sobre su propia capacidad para manejar las diferentes situaciones que la vida le va presentando«. Es decir, lo que pensamos sobre nuestra propia capacidad influye en la capacidad que sentimos de poder enfrentarnos a nuevos desafíos.

Y esto afecta todas las áreas de nuestra vida. Sin una confianza adecuada nos paralizamos, huimos y evitamos toda experiencia desconocida, creyendo que no seremos capaces de afrontarla.

En la autoconfianza reside el impulso que nos hace crecer.

¿Qué sucede cuando tenemos una baja confianza en nosotras mismas? Infravaloramos lo que podemos lograr, y de esa manera no nos atrevemos a llevar a cabo nuestros sueños e ilusiones. Nos bloqueamos ante los retos y nos asentamos en la comodidad. Limitamos así nuestras experiencias y capacidades para desarrollarnos.

Tanto para el desarrollo de la autoestima como para el crecimiento personal, existe una necesidad básica en la persona, que es la de confiar en sí misma. ¿Confías en ti? 

Si no es así, es posible que se debe a algunos de los mitos que existen sobre ello. Aclaremos algunas cosas al respecto.

Mitos acerca de la autoconfianza

Leyendo en libros de autoayuda, hablando con otras personas o viendo vídeos en internet, podemos llegar a hacernos una idea equivocada sobre la autoconfianza. De hecho, puede suceder que a veces se confunda con otro tipo de actitudes o conceptos.

En general puede verse que tener demasiada autoconfianza está mal, como si fuera prepotencia, osadía o ego. Sin embargo, es uno más de los mitos que hay alrededor de esta habilidad tan buscada y positiva en nuestra salud emocional.

Algunos de los mitos más comunes son:

  1. Es una habilidad especial: se nace con ella y solo la tienen unos privilegiados.
  2. Es ser narcisista o egocéntrico: se sienten por encima del bien y del mal, tienen una percepción distorsionada de la realidad.

En cambio, la realidad es que:

  1. No es una cualidad con la que se nace, es una cualidad que se desarrolla y aprende.
  2. Tener verdadera autoconfianza significa conocer tus debilidades para mejorarlas y conocer tus fortalezas para aprovecharlas.

Resulta necesario no caer en estas confusiones ya que le aportan un sesgo negativo al concepto de autoconfianza y es todo lo contrario. ¡Es necesaria para nuestra salud emocional!

Así que desde aquí y desde ya, te enviamos ánimos en la búsqueda de creer en ti misma. Y te echamos una mano con 10 consejos para que sepas cómo construir y cultivar tu autoconfianza en el día a día.

10 consejos para mejorar tu confianza en el día a día

Cualquier persona, por muy baja confianza que tenga en sí misma, es capaz de reemplazar esa imagen que tiene por otra más realista, sana y beneficiosa. ¿Cómo? ¡Veámoslo!

  1. Autoconocimiento: conocerte en todos los aspectos te facilitará una visión única acerca de ti. El autoconocimiento es una de los aspectos mas importantes para nosotras, es por eso que dentro del Gimnasio Emocional de Maria tenemos un curso especialmente dedicado a ello, se llama “¿Quien eres realmente? Las 5 dimensiones del yo” (clic aquí para más información).
  2. Adoptar un enfoque realista, no catastrófico. Evitar basarnos en lo que interpretamos, sino más bien en la evidencia, por ejemplo, ¿cómo me ha salido esto en situaciones pasadas? ¿Qué he aprendido?
  3. Dejar de compararte con los demás. Tan solo debes superarte a ti misma, cada persona tiene un ritmo y unas motivaciones, por lo que debes centrarte específicamente en cómo puedes ir avanzando en relación a ti. Apóyate en la admiración hacia las demás para crecer. Siempre habrá alguien que estará mejor que tú en algún área de la vida, por eso, acércate, aprende de ellas.
  4. Felicitarte a ti misma cuando le has hecho caso a tu intuición, indiferentemente si ha salido bien o al menos lo intentaste. Darte el voto de confianza también es dar un pasito adelante. ¡Y tú puedes!
  5. Cuida tu discurso: trabaja por un discurso realista y constructivo, especialmente acerca de tus propias capacidades.
  6. Evita frases como “no soy capaz” “no me saldrá bien”. Si te cuesta hacer frente a esto, podemos ayudarte en nuestras sesiones individuales (clic aquí para más información). ¡Estamos contigo!
  7. Agradece lo que tienes, y la oportunidad que te ha brindado la vida en cada experiencia para desarrollarse y adquirir nuevos aprendizajes. Y luego define para donde quieres que apunte tu vida.
  8. Define claramente tus objetivos. Transfórmalo en metas pequeñas y hábitos. Comienza a enfocarte en lograr todo lo que tú puedes hacer, dando pequeños pasos que te hagan avanzar.
    Ponte en acción. Establece retos o pequeños desafíos y metas que sepas que puedes superar, para luego ir aumentando su dificultad de manera progresiva.
  9. Acepta los fracasos como un aprendizaje, como oportunidad de crecimiento personal.
  10. Evita relacionarte con personas negativas que te desaniman y te roban la energía. Rodéate de personas que te empujen a ser mejor.

<<Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa porque su confianza no está depositada en la rama sino en sus propias alas>>

La clave está en exponerse a situaciones difíciles y darnos la oportunidad de demostrarnos que podemos ser capaces de manejarlas. Sentirnos inseguras en diversas situaciones es humano y normal. Aunque sea con miedo, hazlo.

El miedo solo perjudica si te paraliza y te impide ponerte en acción, especialmente en aquello que es bueno, sano y respetuoso contigo y no implica una agresión sobre otras personas. El secreto está en utilizar esa sensación de inseguridad como motivación, como impulso para prepararte y poder enfrentarlo.

¿Con qué te quedas de todo lo compartido en este artículo? ¿Nos cuentas en los comentarios? ¡Te leeremos con amor!

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