Orientatips

Cuida tus emociones, cuida de ti

Ostracismo psicológico: el silencio como castigo

Hay tres personas hablando entre ellas sobre un documento. Una chica, al otro lado, aislada del grupo, excluida, cabizbaja.

La mayoría de las personas sabemos lo que implica haber sido heridas mediante la palabra. El desprecio, la crueldad o la insensibilidad frente a nuestra vulnerabilidad. En cambio, se habla menos del sufrimiento que también infringe la ausencia de palabra, el silencio como respuesta ante un conflicto o tras una palabra hiriente. El silencio como castigo.

El trato silencioso, u ostracismo desde la psicología, se considera una forma de manipulación y agresión emocional. Consiste en dejar de iniciar o responder a la comunicación con otra persona, habitualmente se ejerce de repente y siempre sin explicación. Implica, consciente o inconscientemente, negarse a reconocer a la persona víctima de esta agresión en su derecho al respeto, responsabilidad afectiva y dignidad.

Pero, ¿por qué alguien con quien se ha mantenido una relación más o menos estrecha haría algo así?

Incapacidad para comunicar sentimientos

Algunas autoras de contenido divulgativo sobre este fenómeno consideran que se ha de partir de dos cuestiones: por un lado, el ostracismo no es un medio eficaz para resolver un conflicto. El problema permanece, se agrava o rompe la relación porque el silencio no permite la resolución de lo que ocurre.

Y, por otro lado, podría ser que quien lo ejerce utilice la manipulación como forma de protección, atacando. En este sentido, la persona usaría el silencio en lugar de las palabras para mostrar su enfado, indignación o dolor; usaría el castigo, el abuso, en lugar de la comunicación asertiva. Lo haría como una forma de protegerse de su propia vulnerabilidad.

En este proceso, la persona que castiga con el silencio se apoya en una superioridad moral autopercibida, carente de empatía. Mientras tanto, quien recibe dicho castigo, siente desolación, confusión e inseguridad, ante la impasibilidad de la persona manipuladora.

Como si no hubiera sido real

A veces, quien manipula no se contenta con el castigo del silencio, sino que añade una forma más de agresión social y emocional: el trato de fantasma. En la práctica, significa que la persona, primero, castiga con su silencio, y luego desaparece por completo o de algún modo de la vida de su víctima, como si esta no existiera o fuera un fantasma.

El efecto emocional de esta agresión psicológica es similar al gaslighting, ya que la persona comienza a dudar de su propia realidad, identidad y sentimientos. Es habitual que se haga preguntas cómo: ¿Qué hay de malo en mí? ¿Qué hice mal? ¿Es porque no soy suficientemente buena? ¿Nunca le importé? ¿Fue todo falso?

A la larga, como la persona se ha desvanecido de repente y por completo de la vida de su víctima, un poco estilo bomba de humo, esta comienza a dudar incluso de si la relación tuvo lugar o no. Es ahí donde el sufrimiento emocional se vuelve mayor y muy parecido al consecuente del gaslighting.

Ostracismo parcial: la gravedad de lo pequeño

El ostracismo parcial es un castigo medido, no total o radical. Consiste en dar respuestas explícitas a la víctima que manifiesten ese “no me importas”, “estoy enfadado o enfadada contigo”, “te estoy castigando”, sin llegar a explicitarlo verbalmente. Puede verse esta conducta agresiva y manipuladora en estos ejemplos:

  • Dar respuestas monosilábicas a la otra persona durante un tiempo, sin que esto haya sido lo normal o habitual previamente.
  • Demorar la respuesta durante días, semanas o meses, alterando el curso normal de la relación. Es decir, si antes era algo más cotidiano y de repente y sin explicación eso ha cambiado.
  • Salir de la habitación en medio de una conversación sin dar explicación que lo justifique ni disculpa ante dicha conducta.
  • Mirar hacia otro lado cuando la persona victimizada saluda con la mano.
  • Responder a los comentarios de todas las personas en un hilo de mensajes salvo a la persona victimizada.

Todas estas conductas implican una muestra explícita de exclusión. Por ello, aunque no conlleven un silencio total o una sensación fantasma, sí se considera ostracismo psicológico y tiene consecuencias en la víctima.

El ostracismo psicológico, ya sea en forma de castigo de silencio total o parcial, puede hacer que la víctima se sienta ansiosa, retraída, deprimida o incluso desesperanzada. Al acabar dudando de su validez como persona, de su realidad e incluso identidad, la confusión emocional derivada podría llegar incluso a un sufrimiento moral y emocional mayor.

Qué hacer frente al ostracismo

Si sufres ostracismo psicológico, lo más sano es que tomes consciencia de tu situación. Un ejercicio que suelo recomendar y que a mí, personalmente, me ha funcionado, es escribir en un cuaderno los hechos objetivos que han tenido lugar en la relación (inicio, evolución, declive). Sin emociones ni interpretaciones o juicios sobre la otra persona.

Esa visión realista y objetiva a tiempo, nos permite darnos cuenta de que no merecemos, ni necesitamos, sufrir de esa manera. Por tanto, podemos tomar acción al respecto. Esta acción puede ser comunicar a la otra persona la decisión de “abandonar” la relación (dejar de luchar por ella) en el caso de que aún haya comunicación entre ambas partes. O, sencillamente, dejar de luchar por esa relación, sin explicitarlo.

En este caso, no explicitarlo puede ser la única opción, sobre todo si la persona que agrede emocionalmente ya no responde a los mensajes o intentos comunicativos, si ya nos ha convertido en un “fantasma”. A veces, la única alternativa posible para “cerrar” el ciclo es, simplemente, tomar internamente la decisión y determinación de no seguir esforzándonos en solitario por una relación que hace tiempo que ya no existe.

¿Qué hago si he cometido ostracismo?

Si leyendo este artículo te has percatado de que has cometido ostracismo contra alguien, puedes comunicarte con la persona reconociendo error o agresión, pidiendo disculpas y no forzando nada más. También puedes, sencillamente, procurar no volver a manipular con el silencio a otras personas.

No obstante, dado que la información actual que se maneja en este asunto es que el castigo del silencio deriva de la incapacidad para comunicar sentimientos y una falta de empatía, un ejercicio para superar esto puede ser justo ese: comunicar tus sentimientos de dolor, ponerte en el lugar de la otra persona y cómo se ha podido sentir, escuchar activamente, hacer algo bueno que ayude a otra persona, no por ti, sino por ella.

¿Te ha resultado útil o interesante este artículo?

En ese caso, te animo a compartirlo en tus redes sociales. La información es poder, y más aún frente a formas de manipulación que nos hace sentir que estamos equivocadas, locas o que no somos suficiente.

Permíteme, llegados a este punto, recordarte que eres una persona válida, digna y valiosa tal y como eres.


Con amor,

María
Pedagoga y Doctora en Psicología

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

Estas son mis redes sociales, puedes entrar y seguirme:

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre cómo relajarte en 20 minutos

¿Te sientes estresada, agobiada o angustiada? ¿La incertidumbre te puede? ¿Te cuesta gestionar tus emociones? ¿Tienes dificultades para concentrarte en tus tareas diarias? ¿Tienes un torbellino en la cabeza que parece interminable? 

He preparado esta sesión de relajación guiada porque quiero que relajes tus emociones, cuerpo y pensamientos, y seas más dueña de tu estado emocional, reacciones y decisiones. 

Consentimiento tratamiento datos

You have Successfully Subscribed!

×