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Alguna vez te han dicho que eres “demasiado sensible”? Tal vez, incluso, te hayan llamado exagerada. Es posible que pienses que hay algo mal en ti, que no funciona. Sin embargo, eso no es cierto. Simplemente, cabe la posibilidad de que seas una persona altamente sensible (PAS). ¿Qué significa eso? No te preocupes, ahora mismo te lo explico.

¿Qué son las personas altamente sensibles (PAS)?

Las personas altamente sensibles (PAS) son personas que tienen un rasgo de personalidad conocido como «sensibilidad de procesamiento sensorial» o SPS. En otras palabras, son personas que muestran una mayor sensibilidad emocional, física o social, una mayor reactividad a los estímulos tanto externos como internos (dolor, hambre, luz y ruido) y una vida interior compleja o profunda.

Estos términos fueron acuñados, por primera vez, por la psicóloga Elaine Aron y el psicólogo Arthur Aron a mediados de la década de 1990. Lo cierto es que el interés en el concepto ha seguido creciendo enormemente desde entonces. Si bien las personas muy sensibles a veces se describen negativamente como «demasiado sensibles», es importante señalar que ser PAS no significa que se tenga una afección diagnosticable.

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad que implica una mayor capacidad de respuesta a las influencias tanto positivas como negativas. En general, se cree que entre el 15 y el 20 por ciento de la población es altamente sensible (PAS). Por tanto, no es un problema ni un trastorno, solo es un rasgo de la personalidad que conlleva tanto fortalezas como desafíos.

En qué te afecta ser altamente sensible (PAS)

Si eres una persona altamente sensible (PAS), procesas tus vivencias emocionales de forma más susceptible e intensa que otras personas. Puede que incluso los sonidos elevados, las imágenes violentas o que transmiten dolor, las aglomeraciones de personas o las luces demasiado brillantes te abrumen. En resumen, ser altamente sensible implica ser susceptible a estímulos externos e internos, sentir muy intensamente y necesitar expresarlo con urgencia.

El principal problema al que se enfrentan las personas altamente sensibles (PAS) en este sentido que, a veces, su expresión emocional se produce de forma impulsiva. Esta casuística puede derivar en conflictos con personas que no comparten este rasgo de personalidad y no lo comprenden. En consecuencia, la PAS puede llegar a experimentar bloqueos, angustia, quedarse en blanco o sentir un sufrimiento profundo.

A diferencia de las personas que no son altamente sensibles, ellas necesitan expresar su torrente emocional, ya que reprimirlo hará que aún sientan más intensamente aquello que están experimentando. Llegados a este punto, es fundamental que reciban la validación de quienes les rodean, es decir, que las demás personas del entorno acepten esa emoción que está expresando y valoren la sinceridad de expresarlo.

Sin embargo, la persona altamente sensible (PAS) a menudo encuentra tonos de cansancio, reproche o invalidación emocional. Eso puede generar, en la PAS, un sentimiento de angustia y desesperación profundo. No porque ser altamente sensible sea un problema, sino porque se encuentran con la incomprensión del entorno que les rodea.

¿Cómo reconocer a una PAS?

Hay ciertos rasgos que son más habituales en las personas altamente sensibles. Por ejemplo, pueden ofenderse con facilidad con personas que no quieren hacer daño o que hacen todo lo posible por ser amables. También es posible que reaccionen de forma exagerada a los factores estresantes diarios o a los problemas de relaciones con otras personas. No es que imaginen escenarios que no existen, sino que perciben esos escenarios que ocurren con una mayor facilidad y los sienten con mayor intensidad.

Las personas altamente sensibles tienden a sentirse abrumadas, por lo que evitarán situaciones tensas, violentas o conflictivas. Situaciones, en general, que las hagan sentir incómodas. Suelen sentirse profundamente conmovidas por la belleza que ven a su alrededor. Pueden llorar mientras miran videos particularmente conmovedores y realmente pueden empatizar con los sentimientos de las demás personas, tanto negativos como positivos.

Asimismo, las PAS podrían sentir más angustia existencial, pero también pueden sentir más gratitud por lo que tienen en la vida. Depende no solo de la alta sensibilidad, sino de conocerla, comprenderla, aceptarla y gestionarla de un modo amable y saludable.

Qué hacer si no sé cómo manejar mi sensibilidad

Ser una persona altamente sensible significa que es más probable que sientas las cosas profundamente, ya sean positivas o negativas. Si bien los altos pueden ser sumamente alegres, los bajos pueden presentar desafíos que pueden afectar tus niveles de estrés, tus relaciones y tu capacidad de afrontarlo. Haz un plan sobre cómo manejarás tus sentimientos en situaciones difíciles para asegurarte de no sentirte tan abrumada.

Ten en cuenta que es probable que tú misma seas la peor enemiga que tengas. Que seas muy crítica contigo. Podrías ser, de hecho, más propensa a la rumia y a la duda o desconfianza. En general, las PAS tienen altos muy altos y bajos muy bajos. Es decir, cuando algo las conmueve o las llena de plenitud, pueden sentirse verdaderamente felices. Sin embargo, si ocurre algo negativo, pueden sentirse abrumadas y destruidas por completo.

Si eres PAS, tal vez, recuerdes durante bastante tiempo si cometes un error vergonzoso y te sientes más avergonzada por ello que la persona promedio. Quizá no te guste que te observen y evalúen cuando intentas algo desafiante. De hecho, podrías sabotearte o equivocarte debido al estrés de ser observada o juzgada.

Las personas altamente sensibles son más a menudo perfeccionistas, pero también pueden ser más conscientes de las formas en que este estrés no es inevitable y de cómo les está afectando. Por eso, si eres PAS, debes saber que puedes aprender a gestionar tus emociones, comprender y manejar tus características. ¿En qué sentido? En el de convertir ese rasgo de personalidad en una fortaleza y no en un desafío vital.

La gestión emocional es uno de los pilares de la educación emocional. Eso significa que es una habilidad que puede ser aprendida y tiene muchos beneficios. No solo permite a la persona con alta sensibilidad conocerse y aceptarse mejor, sino también ser más autónoma en sus relaciones y en su propio bienestar emocional.

Así que, si eres PAS, ten por seguro que no hay nada mal en ti. Y si te cuesta manejar  y aceptar tu sensibilidad para que no sea autodestructiva o piensas que hay algo mal en ti, lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda para cambiar eso. Mereces, y puedes, mejorar tu bienestar emocional.

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