fbpx

Descanso y energía. ¿Alguna vez te ha pasado que has dormido muchas horas y al día siguiente te encuentras sin energía como si no hubieras tenido descanso real? Pues esto le pasa a muchas personas, pese a que es muy común escuchar que dormir y descansar (o descanso) son lo mismo. La realidad, en cambio, es que, aunque sí están relacionados, no son iguales. Veamos, entonces, las definiciones de cada uno y sus diferencias. 

En primer lugar, dormir es hallarse en un estado de reposo que consiste en la inacción o suspensión de los sentidos y de todo movimiento voluntario. El acto de dormir es importante para que podamos procesar la información que recibimos durante el día, así como también para la recuperación física y mental, y la restauración de nuestra energía. El sueño está regulado por el sistema nervioso central, que en ese horario se encarga de realizar solamente las funciones obligatorias para mantener la vida, manteniéndonos desconectados de lo que ocurre a nuestro alrededor. 

En cambio, a diferencia del dormir, al descansar sí se está consciente y no se pierde la conexión con el exterior. El descanso es un estado de reposo y quietud, una pausa dentro de nuestras actividades diarias, en donde el cuerpo es capaz de detener cualquier ajetreo físico o mental. Es una actividad versátil, ya que hay varias maneras de descansar y recuperar nuestra energía, aspecto que veremos más adelante.

Con esto, podemos ver entonces que aunque el dormir es una actividad vital de suma importancia, no es lo único que implica el descanso. En este artículo exploraremos en mayor profundidad la importancia que tiene descansar, los diferentes tipos de descanso que existen, y algunos consejos prácticos para implementar día a día y acercarse al bienestar.

¿Cómo hay que descansar? El descanso y sus diferentes formas

Con el descanso, logramos calmar y superar la fatiga que sentimos luego de realizar las actividades diarias. Se puede considerar como un estado de relajación, que ayuda a reparar fuerzas y recuperar energía para afrontar cualquier tarea que debamos hacer.

Es muy importante no olvidarse de frenar durante el día, de hacer una pausa de las obligaciones, de buscar el descanso, para no agobiarnos y caer en agotamiento. Descansar es una decisión de autocuidado, de cariño hacia nosotras mismas, que nos permitirá realizar las actividades con mayor confianza, energía y motivación.

Ahora bien, muchas veces nos puede pasar que nos sintamos cansadas pero no sepamos por qué. La clave está en reconocer que existen diferentes tipos de descanso, y para superar algún déficit de él, debemos identificar dónde estamos poniendo la mayor parte de nuestra energía, para luego enfocar la atención en tener el descanso necesario para restaurar dichas áreas.

La Dr. Saundra Dalton-Smith explica que hay siete tipos de descanso: físico, mental, sensorial, creativo, emocional, social y espiritual. Veamos, uno a uno, cómo podemos practicarlos para mejorar nuestro bienestar físico, mental y emocional.

1. Descanso físico: ¿Cuál es la mejor manera de descansar el cuerpo y reponer energía?

El cansancio físico es el más común de oír, puede manifestarse como dolor en el cuerpo, fatiga, apatía o agotamiento. Su descanso se divide en dos. Por un lado tenemos el descanso físico pasivo, que incluye dormir las siete u ocho horas necesarias para nuestro cuerpo, o dormir una siesta breve reparadora. Y, por otro, tenemos el descanso físico activo, que implica actividades reconstituyentes que ayudan a la circulación y flexibilidad del cuerpo como puede ser el yoga, stretching, pilates, pasear, recibir masajes… Ambas formas de descanso son importantes para cuidar nuestro cuerpo.

2. Descanso mental: ¿Cuál es el descanso mental?

Muchas veces puede suceder que nuestra mente se encuentre constantemente con pensamientos sobre todas las tareas que debemos realizar, o sobre situaciones que vivimos, tanto durante el día como a la hora de ir a dormir. Y seguramente ésto cause desafíos para concentrarnos o para poder conciliar el sueño. En esos momentos es cuando nos damos cuenta de nuestro cansancio mental, así como también pasa cuando nos hemos esforzado estudiando o para realizar alguna obligación que requirió gran concentración.

Para descansar nuestra mente y recuperar energía podemos hacer varias cosas. Una de ellas es programar descansos breves cada 2 horas dentro de la jornada laboral, colocando una alarma para no olvidarnos, y aprovechar ese momento para salir afuera si es posible, o simplemente cerrar los ojos por un minuto, respirar, y continuar con las tareas. Otra actividad que puedes implementar es dejar un bloc de notas al lado de la cama, para que cuando no se pueda conciliar el sueño debido a la cantidad de pensamientos intrusivos (que pueden ser negativos, neutros o positivos), puedas anotarlos liberando al cerebro de ellos. 

También, para descansar la mente, puedes practicar la meditación de atención plena. Dentro de nuestro Gimnasio Emocional, hemos brindado un reto de 10 días enfocado en el Mindfulness, llamado “Aprendiendo a respirar”, en el cual practicamos la importancia que tiene frenar y conectarse con el presente, calmando cuerpo y mente en esa pausa consciente diaria necesaria.

3. Descanso sensorial: Sanar las consecuencias del exceso de estimulación sensorial

En nuestro día a día recibimos mucha información a través de nuestros sentidos. Puede pasar que en ocasiones haya una sobreestimulación sensorial, ya sea por ruidos excesivos y molestos, demasiada luz o, en ocasiones, olores fuertes. Además, hoy en día es común observar que podemos pasar mucho tiempo frente a pantallas sin darnos cuenta la cantidad de estímulos que estamos recibiendo. Es necesario frenar y hacer una pausa de tanta sobreinformación, mimar nuestra energía. 

El descanso sensorial incluye un momento de aislarse de lo que nos rodea y nos está agitando o incomodando. Alejarse un rato de las pantallas puede ser un gran punto de partida si es este el desencadenante. Acciones como cerrar los ojos, utilizar casos de cancelación de ruido, conectar con aromas relajantes, ponernos prendas suaves y amables con el propio cuerpo, o acudir a entornos sensorialmente neutros para reponernos, puede resultar muy útil.

4. Descanso creativo frente al estrés y el bloqueo para recuperar la energía

El cansancio creativo lo podemos observar cuando nos bloqueamos al crear nuevos proyectos, actividades o pensamientos en nuestros espacios de trabajo o personales. El descanso creativo es el proceso de recargar la energía creativa y encontrar inspiración. Para ello, puedes exponerte a nuevas experiencias como visitar museos, pintar, o asistir a talleres. También puedes disfrutar de la belleza al aire libre, ya sea en un parque, en la montaña, la playa o en tu propia casa. La belleza se halla también en lo pequeño y cotidiano que tenemos cerquita.

Algo que también puede ayudar en nuestro día a día a tener descanso creativo es hacer de los espacios que concurrimos, como puede ser el del trabajo, entornos más inspiradores, colgando fotos de lugares que nos gusten, obras de arte, textos o pinturas que nos motiven o relajen… 

5. Descanso emocional: ¿Cómo tener descanso emocional y mimar nuestra energía?

Muchas veces las personas acumulamos responsabilidades, y eligimos reprimir las emociones que nos van surgiendo en el día, sintiendo presión por lograr hacer todas las obligaciones sin importar cómo nos vamos sintiendo. Las emociones son importantes y son una brújula en nuestra rutina, ya que nos indican qué estamos sintiendo con respecto a lo que vivimos. No escucharlas puede generar ansiedad, frustración y cansancio emocional.

Por ello, este tipo de descanso implica darnos el permiso para sentir y expresar nuestras emociones, sin juzgar. Esto es algo que abordamos a menudo en nuestras sesiones individuales de terapia amable. Para reconocer las propias emociones, cuidarnos en ellas y expresarlas, es necesario dedicar tiempo a la introspección, el autoconocimiento, para ser personas más auténticas y poner límites propios que mejoren, paso a paso, nuestro estado de ánimo. Te animamos, en cualquier caso, a no callar o invalidar tus sentimientos, especialmente si  son recurrentes, a practicar la autocomprensión, reconociendo que es natural en ocasiones sentirnos abrumadas, tener menor energía o estar más bajas de ánimos.

6. Descanso social: ¿Por qué a veces necesito estar sola? Nuestra energía social

Solemos sentir cansancio social cuando asumimos muchos compromisos y responsabilidades sociales, así como también cuando tenemos una actividad excesiva en las redes. El hecho de decir siempre que sí, y asumir obligaciones sociales sin establecer límites considerando lo que vamos sintiendo, puede causarnos fatiga y agobio, e impedirnos diferenciar las relaciones que nos reviven y brindan energía de aquellas que pueden generar agotamiento. Esto, a su vez, puede llevar al aislamiento como forma abrupta de protección. Es por ello que el descanso social es muy importante. 

Para ponerlo en práctica, es preciso rodearse de personas inspiradoras, que sean comprensivas, no juzguen, y que sean sostén, como nuestra familia emocional. También es importante establecer límites y comunicar las necesidades, sin miedo a decir que no a los programas sociales, y establecer espacios en nuestro día a día o semana para dedicarnos tiempo a solas y estar con nosotras mismas.

7. Descanso espiritual: ¿Qué es descansar espiritualmente?

Por último, tenemos el descanso espiritual. Este tipo de descanso es más difícil de reconocer, pero en ocasiones puede pasar que sentimos que nos alejamos de quienes somos y de lo que creemos, y por ello sentimos el “espíritu” cansado y sin energía. El descanso espiritual implica la capacidad del ser humano de conectarse más allá de lo físico y lo mental, con un poder o propósito más grande que uno mismo. 

Este tipo de descanso tiene relación con el sentido de pertenencia, de amor, de aceptación, y de propósito. Se puede lograr mediante ejercicios de introspección como una oración, meditación o reflexión; participando en alguna actividad comunitaria; o pasando tiempo en contexto con la naturaleza y el mundo que nos rodea. Sobre ello hablamos en nuestro anterior artículo: «¿Por qué siento que no pertenezco a ningún lado? Necesidad de pertenencia«.

La importancia del descanso en el autocuidado

El autocuidado refiere a aquellas actividades que las personas llevamos a cabo diariamente para cuidar nuestro bienestar. Estas actividades las hemos ido aprendiendo a lo largo del tiempo, y usualmente se enseña que cuidar de la salud implica dormir 8 horas diarias, alimentarse de una manera necesaria, ir al médico, o hacer ejercicio. Y si bien todas ellas son de suma importancia para la vida, hay otras que también debemos aprender y practicar en nuestro día a día.

El autocuidado también implica las habilidades sociales, el diálogo, la recreación, el manejo del tiempo libre, el descanso en todas sus variantes. Cuidar de nosotras mismas incluye escucharnos e identificar las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales, espirituales, creativas y sensoriales que tenemos. 

Al realizar alguna tarea, es importante observar cómo nos sentimos, nuestras sensaciones e impresiones, y respetar eso, sin sobreexigirnos. Como hemos observado anteriormente, hay varios tipos de descanso, y para saber qué es lo que necesitamos, es preciso prestarnos atención y estar conectadas con lo que sentimos, para mimar nuestra energía, ánimo y bienestar emocional.

El descanso, en sus diversas formas, es una práctica de autocuidado que nos ayuda a llegar a nuestro bienestar tanto físico como emocional. Por ello, dentro del Gimnasio Emocional, se busca hacer del autocuidado emocional un hábito de amor propio sostenido en el tiempo. Y la decisión de hacerlo depende de una misma. Recordando siempre que tú también eres importante

Ejercicio para ti:

Queremos invitarte a que nos cuentes en la sección de comentarios tu respuesta a alguna de estas preguntas: ¿qué tipo de descanso sientes que necesitas cuidar mejor? ¿Cuál practicas diariamente? ¿Cuál te gustaría comenzar a implementar más? ¿Qué actividades harás para lograrlo? Te leeremos con mucho cariño.

Reflexionar, hacer introspección y aplicarnos compromisos con nosotras mismas de autocuidado mejora el propio bienestar emocional. Deseamos que este artículo y ejercicio reflexivo que compartimos contigo te haya resultado útil e interesante.

¡Nos seguimos acompañando!

Descubre cómo relajarte en 20 minutos

¿Te sientes estresada, agobiada o angustiada? ¿La incertidumbre te puede? ¿Te cuesta gestionar tus emociones? ¿Tienes dificultades para concentrarte en tus tareas diarias? ¿Tienes un torbellino en la cabeza que parece interminable? 

He preparado esta sesión de relajación guiada porque quiero que relajes tus emociones, cuerpo y pensamientos, y seas más dueña de tu estado emocional, reacciones y decisiones. 

Consentimiento tratamiento datos

You have Successfully Subscribed!

×