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¿Alguna vez te has sentido, como persona, excluida en el colegio, instituto o trabajo? ¿Has tenido la sensación de que rumoreaban sobre ti? ¿Te han hecho sentir diferente, inferior? ¿Has llegado a preguntarte o a pensar si hay algo malo en ti? Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, es posible que, aunque quizá no lo tengas interiorizado, hayas sufrido acoso escolar o laboral (en inglés, bullying). Y es que no es necesario sufrir agresiones físicas o verbales cada día para que estemos sufriendo esta forma de maltrato. El bullying es más complejo que todo eso.

Y es justo por ello que hemos considerado desarrollar este artículo. Es importante saber reconocer las experiencias que vivimos y cómo nos impactaron, para poder aprender a sanar esas heridas emocionales y sociales. Todas las personas merecemos estudiar y trabajar en espacios seguros y respetuosos, ¡sin excepción! Y cuando esto no ocurre, adquirimos aprendizajes emocionales y sociales que pueden no ser los más sanos para aplicar a lo largo de toda nuestra vida y en todos nuestros contextos.

El 2 de mayo es el Día Internacional contra el Bullying, así que estando cerca, nos pareció un buen momento. En este artículo veremos qué es el bullying, cómo saber si hemos sido víctimas de esta forma de acoso o maltrato, cuáles son sus efectos o consecuencias, y qué factores pueden ayudarnos a superar el impacto del bullying. ¿Empezamos?

1. Qué es el bullying

El bullying es un comportamiento agresivo, repetitivo y dañino, que se produce de forma sistemática y prolongada en el tiempo, con un desequilibrio de poder entre la persona que lo ejerce y la persona que lo sufre. Esta sería, digamos, la definición técnica o científica. En el siguiente punto lo explicaremos de forma más desarrollada.

Aunque esta forma de maltrato puede darse en diferentes contextos, en la evidencia científica se utiliza el término «bullying» para los contextos escolares y laborales. En ocasiones se usa también el término mobbing, en inglés, para el acoso laboral. En cuanto al acoso escolar, se le llama también maltrato entre escolares.

Antes de pasar al siguiente punto, quisiéramos detenernos en este punto para matizar la dimensión: prolongada en el tiempo. Hay estudios que señalan una media de cuatro o de incluso seis años de duración del bullying, dependiendo de si se preguntaba a víctimas y supervivientes adolescentes o si eran ya personas adultas.

Esto quiere decir que es un fenómeno que se mantiene en el tiempo porque el contexto lo permite, ya sea por ignorancia, malicia, miedo o comodidad. Un día, y otro, y otro, y un mes, y otro, y un año, y otro… Y eso debe cambiar. Informar, concienciar, es parte de ese proceso, ¿nos ayudas compartiendo este artículo?

2. ¿Cómo saber si soy o fui víctima de bullying?

Por definición, hay algunos parámetros en los que podemos basarnos para identificar si fuimos, o algún ser querido fue, víctima de esta forma de maltrato en el pasado o en el presente. Veamos cuáles:

  • Comportamiento repetitivo: la intimidación o el abuso ocurre de forma frecuente y persistente en el tiempo, en lugar de ser un incidente aislado.
  • Intencionalidad: quien lidera el acoso o maltrato busca causar daño, ya sea físico, verbal o psicológico, a la víctima.
  • Desequilibrio de poder: esto puede manifestarse en diferencias de edad, tamaño, fuerza, popularidad, estatus social u otros factores que generen una asimetría en la relación y aventajen a quien acosa frente a la persona acosada.
  • Daño emocional o físico en la víctima: puede manifestarse en forma de angustia emocional, estrés, ansiedad, depresión, miedo, baja autoestima, lesiones físicas, entre otros efectos negativos.

Es importante tener en cuenta que el bullying puede adoptar diversas formas, como el bullying verbal (insultos, burlas), el bullying físico (agresiones físicas), el bullying social (exclusión, rumorología) y el bullying cibernético (acoso en línea a través de medios electrónicos).

Sabiendo esto, ¿dirías que tú o algún ser querido ha sido víctima de bullying? ¿Te apetece compartir tu experiencia con nosotras en los comentarios? ¡Te leeremos con amor!

3. Consecuencia del bullying

Numerosos estudios de investigación han demostrado que el bullying puede tener consecuencias negativas para las víctimas y supervivientes de esta forma de maltrato. Es por ello que en la definición ya se incluye que necesariamente implica un daño a la persona acosada.

Las personas que son, o han sido, víctimas de bullying pueden experimentar una amplia gama de problemas emocionales como ansiedad, depresión, estrés postraumático, baja autoestima, soledad, aislamiento social y disminución de la calidad de vida.

Asimismo, el bullying también puede tener efectos negativos en la salud física de las personas afectadas. Pueden experimentar somatizaciones del estado de ánimo, dolores de cabeza, trastornos del sueño, problemas gastrointestinales, y en casos más graves (físicamente), lesiones físicas como contusiones, fracturas o heridas.

Si bien no sucede siempre de forma catastrófica o del todo evidente, el bullying impacta en el rendimiento académico de las víctimas, ya que puede interferir en su capacidad para concentrarse en el estudio, participar en actividades escolares o laborales, y desarrollarse/crecer en dichos contextos.

Y algo que también ha sido objeto de investigación en los últimos años es el impacto a largo plazo en la vida de las personas afectadas. Víctimas y supervivientes de bullying pueden enfrentar mayores riesgos de tener problemas emocionales en la edad adulta, así como dificultades en las relaciones interpersonales y en su desarrollo personal o laboral.

Estos son solo algunos ejemplos de los efectos negativos del bullying respaldados por la evidencia científica. Enlazado a algunos de ellos hay un artículo científico de referencia. Es importante tener en cuenta que la magnitud del daño puede variar según la gravedad y la duración del bullying, así como la red de apoyo con la que cuente la víctima.

4. Cómo afrontar el impacto del bullying en la salud emocional

Ya hemos visto que el bullying impacta necesariamente en la salud mental y emocional de quien lo sufre. Y lo hace a corto, medio y largo plazo. Es por ello que el primer paso siempre será detener el acoso escolar o laboral si se está sufriendo, para lo cual, contar con apoyo legal y emocional será muy importante, así como de asociaciones especializadas.

Pero, ¿y si ya no lo sufro y me encuentro lidiando con las secuelas de ese acoso psicológico? Existen estrategias y enfoques que pueden ayudar a superar los efectos del bullying en la salud mental. Aquí hay algunas sugerencias:

a) Crea, busca o cuida tu red de apoyo:

Hace unos meses, aquí en nuestro blog, mencionamos la importancia de satisfacer la necesidad de pertenencia y conexión. En este sentido, hemos de animarnos a hablar con alguien de confianza sobre lo que estamos experimentando.

Puede ser un amigo o amiga, un miembro de la familia, una asociación u organización, o un profesional de la salud mental. Compartir nuestras experiencias y emociones puede ayudarnos a liberar la carga emocional y obtener apoyo emocional.

b) Practica el autocuidado emocional:

Cuidar de nosotros mismos y nosotras mismas es esencial para proteger o mejorar nuestro bienestar emocional. Procura recuperar, mantener o probar actividades que te gusten y te hagan sentir bien, y que al mismo tiempo no te supongan un daño. Esto puede incluir el ejercicio regular, la alimentación saludable, dormir lo suficiente y dedicar tiempo a actividades placenteras.

El autocuidado puede ayudar a reducir el estrés y mejorar nuestro estado de ánimo en general. Ese es, de hecho, nuestro foco en nuestras Sesiones Individuales y en nuestro Gimnasio Emocional. El autocuidado como base para crecer e ir soltando, poco a poco, el peso emocional acumulado.

c) Desarrolla habilidades de regulación:

Cuando se viven experiencias traumáticas, y el acoso escolar o laboral lo es, vivimos en un estado de hiperalerta constante. Es por ello que hemos de aprender estrategias de regulación emocional que se ajusten a nosotros/as.

Esto puede incluir la respiración profunda, la meditación, la relajación muscular, la escritura, el dibujo o cualquier otra actividad que nos ayude a volver al presente y sentirnos mejor, a salvo. ¿Cuál es la tuya? ¿La tienes identificada? ¡Cuéntanos en los comentarios!

d) Cuida tu narrativa:

En toda historia propia nos percibimos con algún rol. Si notas que el tuyo es desde la víctima desvalida, sola y sin opciones o esperanza, trata de recordar que eres una persona superviviente, fuerte y resiliente que ha superado muchos desafíos. Date permiso para prestar atención a tus fortalezas y logros, para que la negatividad del bullying no inunde toda tu vida. Eres mucho más que tu experiencia pasada.

e) Establece límites:

El acoso escolar o laboral nos enseña que no podemos hacer nada para afrontar los conflictos o abusos de otras personas, porque precisamente, en esos entornos, no podíamos hacer más que lo que hicimos. Por ello, es preciso recordarnos que ya no estamos en el mismo espacio ni con las mismas personas.

Podemos decir «no» de manera asertiva y mantener distancia de las personas que nos hacen daño, estableciendo fronteras claras en nuestras relaciones con los demás. Tenemos derecho a pedir respeto y a marcharnos de los espacios donde no nos respeten.

f) Busca ayuda profesional:

Si el estrés, la ansiedad, el estado de hiperalerta, el desánimo, la apatía, la frustración, la desorganización siguen impactando en tu calidad de vida, considera buscar ayuda profesional individualizada especializada.

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