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Cuida tus emociones, cuida de ti

Cómo establecer límites saludables en nuestras relaciones: 10 consejos

Los límites saludables son una forma de decirle a otras personas lo que esperamos y cómo queremos que nos traten. No se trata de una exigencia o un reproche, sino de la expresión de nuestras necesidades y de aquello que no deseamos o toleramos en una relación. Nos ayuda a cuidar nuestro tiempo, energía y bienestar físico y emocional. Es lo que nos permite decir, si llega el caso: no me voy porque no te quiera, me voy porque también me quiero a mí.

Establecer límites no es fácil ni natural para muchas personas. Cuando no tenemos límites, es probable que nos enredemos en las relaciones perdiendo nuestro sentido de nosotras mismas o nosotros mismos. Nos convertimos en personas que complacen a otras y nos enfocamos en satisfacer sus expectativas en lugar de ser quienes somos, sin más. Y si estamos enredadas, es posible que no reconozcamos que tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones o establecer límites saludables.

En mi consulta online trabajo a menudo el autocuidado a través de estos límites saludables, así que he escrito este artículo para compartir a público abierto diez consejos. ¡Espero que sean de utilidad!

1. Identifica tu límite con claridad

Parece una obviedad, pero lo cierto es que no es nada fácil. Identificar los propios límites implica conocer las necesidades que tenemos a nivel social y reconocer nuestras expectativas sobre la relación. Significa tener claridad emocional para poder expresar nuestro límite, respetarnos y permitir que nos respeten.

Imaginemos que yo tengo una línea roja muy clara: la mentira. Me genera mucha confusión y daño, me cuesta lidiar con ella. Por eso, cuando inicio una relación que se vuelve estrecha, lo expreso con claridad. Así, doy a la otra persona la oportunidad de respetarme y a mí, de respetarme a mí misma. Por ejemplo, abandonando la relación si la persona me miente.

Este punto es el que nos permite decir: no me voy porque no te quiera, me voy porque también me quiero a mí.

2. Comprende por qué necesitas el límite

En este caso nos referimos a comprender nuestra motivación para establecer esa línea roja. Si no tiene sentido y coherencia con nuestros valores, nuestra forma de ser y lo que realmente queremos, es probable que nosotros mismos o nosotras mismas nos saltemos esos límites. A menudo es este el problema que nos hace quedarnos en una relación tóxica por dependencia, ansiedad o inseguridad.

¿Por qué ese límite es una necesidad emocional para ti? La respuesta te dará la seguridad, tanto para prevenir como para tomar decisiones de autocuidado y respeto a ti mismo/a.

3. Exprésalo de forma clara y directa

Evita las ambigüedades, irte por las ramas, hablar en jeroglíficos o dar rodeos. Cuando caemos en estas conductas suele ser por miedo o ansiedad, por evitación. Quizá tenemos la sensación de que así evitaremos un conflicto o la reacción emocional de la otra persona. Sin embargo, la falta de claridad emocional es confusa y genera más daño a largo plazo. El enfoque más respetuoso, amable y con probabilidad de fortalecer la relación es decir lo que se quiere decir, con educación y sin rodeos.

Por ejemplo, si una persona ha hecho un comentario sobre mi peso y me ha molestado, es mejor decir, abiertamente: no me gusta que se hagan comentarios sobre mi peso, así que prefiero que no los hagas. Es mejor eso que callarse, reprimirse y explotar más tarde para dentro o hacia afuera, ¿verdad?

También es útil para determinar si una relación es saludable o no, si queremos mantenerla o dejarla. Si hemos expresado claramente nuestro límite y la persona no lo respeta, lo sano podría ser despedirnos desde la educación y la asertividad y abandonar la relación.

4. No te disculpes ni des explicaciones largas

Muchas de las personas que acojo en consulta tienden a sentirse responsables o culpables cuando se trata de poner límites. Es como si cuidar nuestras necesidades fuera ir en detrimento de otras personas. Por eso, es fácil caer en explicaciones largas, casi en justificaciones. Y acabamos dándole vueltas y vueltas a algo que solo nos estanca en el mismo lugar y aún nos sentimos más “culpables”.

Expresar nuestras emociones, necesidades o límites es sano, es cuidarnos y cuidar una relación. Las relaciones se basan en tres pilares: comunicación, respeto y confianza. El respeto incluye respetarnos a nosotros mismos y a nosotras mismas. Del mismo modo, la comunicación también ha de usarse para expresar lo que sentimos, necesitamos y esperamos.

5. Usa un tono tranquilo y cortés

Esto significa que hemos de saber regular nuestras emociones, especialmente la ira. Los límites no pueden establecerse desde el reproche o la discusión. Gritar, utilizar el sarcasmo o un tono condescendiente pone a las demás personas a la defensiva y distraen del asunto real que queremos comunicar.

Si queremos expresar nuestro sentir y que se nos escuche, hemos de hacerlo desde la asertividad, el respeto a la otra persona y la calma. Por ejemplo, si alguien nos propone hablar por teléfono pero en ese momento no nos apetece, podemos decir: agradezco mucho que te acuerdes de mí y tu iniciativa para hablar conmigo, pero ahora mismo no me apetece. ¿Te viene mejor el sábado?

6. Empieza con límites más estrictos

Es más fácil aflojar los límites estrictos que endurecer los límites flexibles. Veo a tantas personas cometiendo este error… Cuando conoces a un nuevo amigo o comienzas un nuevo trabajo, naturalmente quieres causar una buena impresión, ser agradable y encajar. Como resultado, es probable que exageremos, aceptemos compromisos o puntos de vista que realmente no son nuestros. Y ese agradar a las personas da como resultado límites débiles o laxos que son difíciles de ajustar más adelante.

Por ejemplo, establecemos una expectativa clara con nuestro ex de que no queremos que entre a casa cuando devuelva a los niños. Desde este límite firme, es fácil invitarle más tarde si lo creemos apropiado. Es mucho más difícil decirle más tarde que no puede entrar cuando inicialmente le habíamos dado acceso gratuito a casa.

7. Aborda las transgresiones de los límites con anticipación

Respetar a la otra persona implica tener en cuenta que no es adivina. Esto quiere decir que, si no le decimos que una conducta de ella nos molesta, no es justo sino dañino explotar, reprochar, exigir o “cambiar las reglas” abruptamente sobre la relación. Lo saludable es expresarlo con anticipación, es decir, no esperar a que ocurra durante dos meses o a que la situación se repita doce veces. Significa, en resumen, expresarlo la primera vez que esa conducta que no nos gusta se produce.

De lo contrario, podríamos hacer daño de forma gratuita a la otra persona. La comunicación es esencial en cualquier relación, pero, además, la comunicación honesta. Honesta con uno mismo o una misma y con las demás personas. Si algo nos inquieta, molesta o perturba, si algo no queremos que se repita, lo justo y sano para ambas partes es expresarlo antes de que eso se convierta en la dinámica habitual de la relación.

8. Evita el tono de reproche, no lo hagas personal

Hay que tener en cuenta que establecer un límite no es un ataque personal, por tanto, los reproches, juicios de valor o psicoanálisis sobre las otras personas no caben aquí. Veamos un ejemplo para ilustrarlo:

Paqui accedió generosamente a llevar a su compañera de trabajo Nuria a casa mientras el coche de Nuria está en el taller. A Paqui le gusta irse puntualmente, por lo que está resentida porque espera de 10 a 15 minutos después del turno mientras Nuria charla y socializa.

En la opción uno, después de tres días de esto, ella estalla: “Nuria, eres realmente desconsiderada. ¿No ves que te estoy esperando? ¡Eres tan ingrato! ¡Solo toma el autobús a casa!». Paqui aquí está estableciendo un límite desde el ataque personal, desde el reproche.

En la opción dos, Paqui usa una “declaración en yo” y deja fuera el ataque personal. Sería algo así: “Nuria, necesito llegar a casa inmediatamente después del trabajo. Me alegra llevarte, pero no puedo esperar más de cinco minutos por ti. Entonces, si necesitas más tiempo, no podré llevarte a casa».

¿A que se nota la diferencia?

9. Utiliza un sistema de apoyo

¡Comenzar a establecer límites es difícil! Puede generar muchas preguntas, sentimientos incómodos y dudas sobre uno mismo o una misma. Tener un sistema de apoyo es invaluable siempre que hacemos algo nuevo o desafiante.

Los amigos o amigas, los miembros de la familia, un profesional (como yo misma, en mi consulta online) o un grupo de apoyo (como el que creé en Facebook) pueden brindar el apoyo que necesitas para establecer tus límites saludables.

10. Confía en tu intuición

Asegúrate de reducir la velocidad y sintonizarte contigo mismo o contigo misma. Presta atención a lo que sientes. ¿Qué te está diciendo tu instinto? Si te sientes mal, haz un cambio.

Seguir estos diez pasos te guiará hacia el establecimiento y el mantenimiento de límites saludables.

Para echarte una mano con ello, he creado un póster PDF con 12 límites saludables que puedes empezar a aplicar desde ya mismo sin sentirte culpable. Recuerda que los límites saludables no solo son buenos para ti sino que también son buenos para las personas que te rodean.

¿Y tú? ¿Sabes establecer límites saludables? ¡Te leo en los comentarios!

 

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

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