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Cuida tus emociones, cuida de ti

Echar de menos: qué hacer según la situación

Los seres humanos nacemos vulnerables y dependientes. No es que seamos criaturas sociales por naturaleza, sino que necesitamos de la conexión con los demás para una vida significativa y saludable. Seamos más conscientes o menos de ello, anhelamos cierto nivel de intimidad, compañerismo y reciprocidad duradera con otros seres humanos. Atender y entender esta necesidad es un gesto de autocuidado.

¿Qué implica eso? Aceptar que, al igual que existe ese sentimiento de seguridad y refugio en el abrazo de un ser querido, también está la otra cara de la moneda: el sentimiento de vacío o soledad cuando no podemos ver, hablar o conectar con alguien que nos importa. Ese sentimiento de vacío y ausencia es, realmente, echar de menos a alguien. A veces podemos resolver el problema, es decir, atender nuestro sentimiento, tomando el teléfono o haciendo una visita a esa persona.

Otras veces, en cambio, no es posible volver a conectar. Es entonces cuando los sentimientos de pérdida y tristeza resultantes pueden comenzar a acumularse. Según el caso, incluso hasta el punto en que comienzan a eclipsar todos los aspectos de nuestra vida diaria. Nos referimos aquí, por tanto, también al dolor de su ausencia y los recuerdos persistentes del tiempo, que aparecen como flashbacks sin que podamos, realmente, controlarlos.

Reflexionar, rumiar o dar vueltas sobre la soledad generalmente no hará mucho para aliviar nuestra angustia, pero espero que estos consejos te ayuden a sobrellevar la situación de manera más efectiva, sea cual sea el motivo de tu “echar de menos”.

1. Cuídate social y emocionalmente

Atender las heridas emocionales es tan importante como tratar las físicas. Es posible que no necesites puntos de sutura o una bolsa de hielo, pero un poco de autocompasión, auto amabilidad, puede ser de gran ayuda para curar tu dolor.

Has experimentado una pérdida y eso hiere y duele. Y es probable que necesites tiempo para adaptarte antes de volver a sentirte tú mismo de nuevo. Es un proceso y, durante el mismo, tratarte con amabilidad practicando un buen cuidado personal puede ayudarte a superar este período de adaptación más fácilmente.

El cuidado personal de la angustia emocional puede incluir:

  • Reservar tiempo suficiente para un sueño reparador cada noche
  • Elegir alimentos nutritivos que mejoren el estado de ánimo
  • Hacer algo de ejercicio: las caminatas largas son excelentes para procesar sentimientos complejos
  • Llamar a tus seres queridos en busca de apoyo emocional, entretenimiento y compañía

Cuidarse una herida emocional es tan importante como cuidar una herida física. Nuestras emociones nos dan información sobre lo que vivimos y lo que necesitamos. Escuchémoslas y cuidémonos.

2. Tómate un tiempo para sentir lo que sientes

Ignorar el dolor de extrañar a alguien puede parecer una buena forma de deshacerse de él, pero evitarlo suele tener el efecto contrario. Las emociones son persistentes, y la angustia que creías enterrar puede volver a surgir en momentos en que no te sientes preparado para enfrentarla.

No hay nada de malo en echar de menos a alguien y sentirse triste por su pérdida. También es común querer escapar de estos sentimientos. ¿Quién quiere experimentar dolor? Sin embargo, aceptar las emociones negativas puede ayudar a aliviar la angustia que pueden causar. Evitarlos, por otro lado, podría contribuir a empeorar los síntomas de salud mental, incluida la depresión.

Por supuesto, probablemente no quieras dejar que tu angustia se apodere de tu día. Tampoco eso sería sano. Por tanto, en su lugar, busca un momento de tranquilidad en el que puedas explorar tus sentimientos desde el respeto y el amor. Para ello es importante:

  • Aceptar cualquier emoción (amor, arrepentimiento, enojo, tristeza, rabia) que surja sin juzgar. Observar las emociones como nubes en el cielo, sabiendo que están ahí y forman parte de nuestro mundo. Asumiendo que no son ni buenas ni malas, pero que reconocerlas es un primer paso para saber si tomar un paraguas, esperar o seguir caminando sin más.
  • Respirar y valorar de dónde nacen esas emociones, esas nubes. Qué información nos están dando, de qué nos hablan. Del mismo modo que en el punto anterior, sin juicios ni valoraciones, solo observando desde la calma y por autoconocimiento.
  • Animarse con el diálogo interno positivo. Positivo en el sentido de amable, respetuoso, cálido, amigable, de apoyo. En lugar de juzgarnos por cómo nos sentimos, empatizar con nosotros mismos. “Esto es difícil, pero mejorará” puede tener un impacto más positivo que “Se fueron. Supéralo ya”. Del mismo modo, decirnos “es normal echar de menos, soy un ser humano con sentimientos” también será mejor que decirse “debería estar feliz todo el tiempo porque todo me va bien”.

A veces nos olvidamos que las emociones fluyen y se mezclan. Olvidamos que se puede ser feliz y sentirse triste. Que podemos sentir ilusión porque alguien tuvo un detalle amable con nosotros y al mismo tiempo sentir enfado porque otra persona nos hirió. Las emociones no se excluyen entre sí, ¡no lo hagamos nosotros!

3. Interactúa con otros seres humanos

El sentimiento de echar de menos describe una soledad única y personal. Es normal sentir que nadie más puede llenar el espacio vacío de nuestro corazón que ha dejado esa persona en concreto. Que va a estar ahí siempre, como una espina que si se toca, seguirá doliendo de por vida.

Es cierto que, según el caso, hay duelos que llevamos con nosotros de forma más presente en nuestros días. Sin embargo, otros seres queridos pueden ofrecernos compasión, empatía y otro tipo de apoyo emocional. Pueden simplemente escucharnos o distraernos sugiriéndonos actividades que nos quiten de la mente esa soledad.

Pasar tiempo con los demás también nos recuerda que debemos apreciar otras conexiones y relaciones sociales. No significa sustituir o invalidar nuestro sentimiento, sino aceptar las emociones agradables que nos reportan otras personas también. Recordemos que las emociones fluyen, se mezclan y son compatibles entre sí.

Quizá no tienes amistades ahora mismo con las que contar o no saber cómo seguir este consejo. En ese caso, incluso entablar una conversación con personas con las que te encuentras en la vida diaria, ya sea un conductor de reparto u otras personas atrapadas en la misma fila larga, podría ayudar a promover sentimientos de pertenencia y felicidad.

La participación en actividades sociales y grupos comunitarios, o voluntariados, también puede ayudar a aliviar la soledad y generar nuevas conexiones.

Si bien es posible que pasar tiempo con otras personas no alivie por completo nuestro anhelo, la compañía aún puede ayudarnos a levantar el ánimo, si lo permitimos. De esta forma nos damos permiso para continuar el proceso, atendernos y adaptarnos de forma amable, sana y respetuosa.

4. Sumérgete en algo que disfrutes

Los pasatiempos y otras actividades agradables pueden proporcionar distracciones positivas. Estas distracciones positivas nos ayudarán a sobrellevar el dolor de extrañar a alguien, hasta que el sentimiento comience a desvanecerse, a hacerse más llevadero hasta que deje de doler.

Puede ser más útil concentrarse en nuestros propios intereses que en pasatiempos compartidos anteriormente. Compartidos, nos referimos aquí, con otras personas. Cuando el aguijón de una ausencia aún está fresco, es posible que nos resulte difícil hacer actividades en solitario que solíamos hacer con esa persona.

Algunas personas que atiendo en mi consulta online suelen tener dificultades para encontrar intereses propios. Por si ese es tu caso, puedes intentar lo siguiente:

  • Proyectos de mejoras para el hogar, como pintar una pared decorativa o restaurar un mueble viejo
  • Proyectos de arte o manualidades, como ganchillo o trabajo con arcilla, pintura, fotografía, álbumes de recortes o dibujo
  • Escritura creativa, hay muchos grupos en redes sociales, talleres online y aplicaciones móviles que pueden ayudarte con esto
  • Observación de aves, baile libre, caminatas u otras actividades al aire libre

Se trata de ir probando hasta que das con aquello que te re-conecta contigo de nuevo. A mí, por ejemplo, siempre me ha regulado la escritura creativa. Sin embargo, dejó de funcionarme y me he reencontrado en el dibujo.

¿Qué te conecta a ti contigo? Puedes compartir conmigo tu experiencia en los comentarios.

5. Otros consejos según la situación

Los consejos anteriores aplican a cualquier situación que estemos viviendo en la que echamos de menos a alguien que es o ha sido importante para nosotros. En cambio, es cierto que no todas las circunstancias son iguales, así que aquí van algunos más específicos que podríamos añadir a los escrito previamente:

  • Si echas de menos a personas que están físicamente lejos o con las que notas mayor distancia, anímate a contactar con ellas. Exprésale tu percepción y tus ganas de reconectar. Tal vez podáis hacer una videollamada o quedar más frecuentemente si la otra persona también tiene interés en ello.
  • Si se trata de personas que no están disponibles realmente, por muy doloroso que sea no podemos cambiarlo. No depende de nosotros. Por tanto, en este caso, lo mejor que podemos hacer es actividades de conexión con nosotros y con los demás: llevar un diario, tener un detalle bondadoso con alguien… ¿Sabías que la bondad activa mejora nuestro estado de ánimo?
  • También podemos echar de menos a personas con las que hemos roto una relación. Quizá esa persona traicionó nuestra confianza o abusó de nosotros. Por mucho que sepamos que es lo más sano (contacto cero), emocionalmente es natural extrañar esa conexión o esa esperanza de que las cosas fueran bien. Permítete la validación tanto de tus emociones como de tu decisión y apóyate en tus seres queridos. Si te cuesta, la ayuda profesional puede ser una opción más que saludable.
  • A veces echamos de menos a alguien que ha fallecido. Esta suele ser la pérdida más difícil de sobrellevar, porque tendemos a pensar que si “lo superamos” estamos olvidando a esa persona. Mi consejo, si esta es tu situación, es que pases tiempo en lugares que te conecten con recuerdos amables juntos, que le escribas una carta simbólicamente para expresar todo aquello que te hubiera gustado decir. De nuevo, si el duelo de esta pérdida te afecta a tu vida diaria, lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda profesional para acompañarte en este proceso de un modo más sano.

6. Sentir nostalgia es normal

Es completamente natural sentir nostalgia al recordar momentos y relaciones que nos importaron o aportaron en el pasado y que ya no existen. Cada circunstancia, persona y relación es única, pero espero que estos consejos de autocuidado te ayuden a sobrellevarlo de un modo más amable.

Como has podido comprobar, a veces podemos simplemente tomar el teléfono y contactar con esa persona a quien extrañamos. Pero, otras veces, esa opción no es sana y respetuosa o, incluso, no es posible. Si quieres o lo necesitas, puedes compartir tu experiencia sobre ello en los comentarios. Te leeré y responderé personalmente.

¿Te cuesta adaptarte a una pérdida significativa? ¿Se te hace difícil conectar con quienes echas de menos y sí están ahí? ¿Te gustaría aprender a sobrellevarlo de un modo amable y respetuoso? En ese caso, yo puedo acompañarte en ese proceso en mi consulta online.

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

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