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Cuida tus emociones, cuida de ti

La amistad como medida de una relación de pareja saludable

Es una fotografía con dos chicas abrazándose a la luz y calidez del atardecer.

Empecemos el artículo de hoy con una reflexión: ¿Cómo definirías una relación de amistad? ¿Y una relación de pareja? Por favor, responde con calma en los comentarios o anota tu reflexión antes de continuar leyendo. Es el ejercicio de autoexploración y autoconocimiento muy interesante.

La amistad, en términos de la Asociación Americana de Psicología, es una relación voluntaria entre dos o más personas que es relativamente duradera y en la que los involucrados tienden a preocuparse por satisfacer las necesidades e intereses de los demás, así como por satisfacer sus propios deseos. Las amistades se desarrollan con frecuencia a través de experiencias compartidas en las que las personas involucradas aprenden que su asociación es mutuamente gratificante.

Es decir, la amistad es:

  • Una relación voluntaria. Elegimos estar en esa relación o no estar, al igual que esa persona decide si corresponde o no.
  • Relativamente duradera. No es alguien a quien conocemos en un viaje y de quien luego no sabemos nada. Es una relación que, más estrecha o menos, perdura en el tiempo.
  • Preocupación equilibrada. Tenemos interés en cuidar a la otra persona y, al mismo tiempo, en cuidarnos a nosotros/as mismos/as. Nos percibimos al mismo nivel, en equilibrio.
  • Experiencias compartidas. El tiempo juntos/as nos importa. Puede ser una vez al año o todos los días, pero son experiencias donde sentimos que podemos compartirnos mutuamente, con seguridad y tranquilidad.
  • Mutuamente gratificante. Y, además, disfrutamos esas experiencias compartidas. Nos sentimos bien o mejor mientras las vivimos, así como sabiendo que esa relación existe. Aportamos y nos aporta no por lo que damos o recibimos, sino por cómo nos sentimos mutuamente una parte con la otra.

¿Estás de acuerdo? Responde en los comentarios, ¡este será el ejercicio nº2!

Amistad, amistad estrecha y relación de pareja

Es fácil caer en tópicos un poco extremos cuando hablamos de “amigos o amigas de verdad”. Normalmente, basados en lo que esa persona debería hacer por nosotros/as. Esa persona que recibiría una bala por ti, a la que puedes llamar a cualquier hora sin importar sus propias necesidades o circunstancias… Alguien con quien hacer o compartir todo. Esa persona, en definitiva, que nos pone por delante de sí misma.

Sin embargo, es una idea de amistad que no es realista ni sana. Del mismo modo que no lo es pensar que una pareja también es eso. La verdadera amistad cercana, como era de esperar, no tiene por qué ser tan extrema. Es, en cambio, una relación de amistad en los términos descritos al principio de este artículo, al que se añaden dos más: intimidad y reciprocidad.

Intimidad y reciprocidad es sentir que podemos ser nosotros mismos o nosotras mismas dentro de la relación y con esa persona. Que ella también se sienta libre para ser ella misma. Implica, asimismo, sentir que esa otra parte de la relación nos ve y entiende, y que esa persona sienta lo mismo de nuestra parte.

¿No es lógico pensar, teniendo esto en cuenta, que una relación de pareja sana debe parecerse a una amistad estrecha? Ese sentimiento de confianza y seguridad en las relaciones estrechas, ya sean de amistad o de pareja, nos permite vivir con tranquilidad.

Un error común al iniciar una relación de pareja

Un gran error que se comete al iniciar una relación de pareja, que no se comete cuando se inicia una relación de amistad, es hacer que nuestra vida gire en torno a la relación. ¿Cómo? Dejando a un lado hobbies, otras relaciones, nuestro crecimiento personal o profesional, nuestros gustos…

Perder de vista esta cuestión nos puede hacer caer en errores como estos:

  • Dificultad para reconocer nuestro valor personal si no estamos en pareja.
  • Necesidad de agradar a otras personas para sentir validación.
  • Búsqueda relativamente constante de pareja en caso de no estar en una relación romántica.
  • Miedo a no tener pareja, como si eso supusiera un fracaso o una impedimento para ser feliz.
  • Vivir los rechazos amorosos como algo muy grave y catastrófico.
  • Sensación de «caminar sobre cáscaras de huevo» para evitar conflictos con la pareja, cuando se tiene.
  • Disculparse a menudo con la pareja, incluso si no se ha hecho nada malo.
  • Sentir pena por la otra persona incluso cuando es ella quien hizo daño.
  • Tratar regularmente, en nuestra búsqueda y elección de pareja, de cambiar o rescatar a personas con problemas.
  • Ignorar los propios deseos o sentimientos de incomodidad por atender los deseos de la otra persona.
  • Poner a la otra persona en un pedestal: sentir que es necesaria, indispensable y que incluso aquello que hiere es justificable.
  • Descuidar el tiempo personal para aficiones independientes a la pareja.
  • Sentirse como si hubiera perdido el sentido de “quién soy” dentro de la relación.

A menudo, en mi consulta online, encuentro que infravaloramos la amistad y ensalzamos la necesidad de una relación de pareja. Como si la amistad no importara tanto o no fuera suficiente, cuando lo sano es que sea la base de nuestras relaciones íntimas.

Prevenir la dependencia emocional

Como hemos visto, un error común es centrarnos solo en la relación de pareja. Cuando hacemos eso, nos estancamos personalmente y nutrimos una creencia peligrosa. ¿Cuál? Que esa relación es lo “único” que necesitamos, tenemos o nos queda. Nos genera inseguridad y nos hace permanecer allí incluso cuando nos están haciendo daño.

Por ello, es importante nutrirnos individualmente. Eso hace que nuestra relación también sea más interesante, nuestras conversaciones, nuestras experiencias compartidas, emociones y aprendizajes. El crecimiento personal aporta al crecimiento de la pareja, ¡como en las relaciones de amistad!

En una amistad sana priman las risas y el bienestar, no la queja, el reproche o la exigencia. Se fluye, no se va con miedo a ser uno mismo o una misma. Existe un sentimiento de comodidad estable para hablar de los propios sueños, miedos y pasiones. Esa complicidad, al igual que en la amistad, en una pareja también es indicativo de que va bien.

Nuestro mejor amigo o amiga tiene una vida, del mismo modo que nosotros/as tenemos la nuestra. Cuando nos unimos y compartimos espacio y tiempo, se crea una combinación que nos hace bien por la camaradería, los valores e intereses comunes. Si así es tu pareja, parece un compañero o compañera ideal para aventuras y batallas. ¿Qué mejor equipo podría haber?

En toda relación hay fases, el enamoramiento pasará, la sexualidad cambiará, los proyectos se materializarán, el cuerpo se transformará, las fiestas acabarán. Sin embargo, con tu mejor amigo o tu mejor amiga siempre habrá un tema para conversar, una película que compartir, un atardecer para ver, una canción para cantar y muchas risas. ¿Por qué pensar diferente respecto a nuestra pareja en este sentido?

La vida, las relaciones y el aprendizaje

Una relación estrecha, sana y consciente está en equilibrio. Aprender esto me llevó años y no lo aprendí en los libros, lo aprendí con mi experiencia y lo ratifico diariamente en mi práctica como terapeuta en mi consulta online.

La vida no se entiende sin las relaciones. Es así desde que nacemos. Las conexiones sociales son la forma más poderosa de regular nuestra angustia emocional. La corregulación es la forma en la que aprendemos a regularnos. Las relaciones nos impactan y afectan. Cuidarlas y cuidarnos en ellas es importante para nuestro bienestar emocional.

Espero, con este artículo, aportar un granito de arena en favor del valor de la amistad. De la importancia de cuidar esas relaciones y de tenerlas de base y referencia para nuestras relaciones también de pareja. 

No necesitamos estar en pareja, pero todas las personas necesitamos una relación estrecha. Evitemos confundir una cosa con la otra. No importa tanto si esa relación sana y estrecha la tenemos en forma de amistad o de pareja, lo importante es que la tenemos, nos nutre y hace bien.

Te invito, a ti que has leído este artículo, a compartir conmigo en los comentarios si tienes relaciones bonitas y sanas. Este sería el ejercicio número 3. Y…

Si no las tienes pero las deseas, ¿qué crees que te hace falta?

 

María – Oriénate con María

Pedagoga y doctora en psicología

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

Estas son mis redes sociales, puedes entrar y seguirme:

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