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¿Sientes que tu nivel de energía y motivación ha disminuido significativamente? ¿Notas que tus reacciones emocionales han cambiado, quizá tienes menos paciencia? ¿Sientes insatisfacción en algún área de tu vida? Si has respondido afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores, es posible que estés experimentando algunos síntomas del síndrome de Burnout. 

A grandes rasgos, podemos decir que el Síndrome de Burnout aparece cuando una persona se ha expuesto, por tiempo prolongado, a una situación o contexto estresante. Esta circunstancia, extendida en el tiempo, deriva en agotamiento y desmotivación, lo cual a su vez impacta en el estado de ánimo, en las relaciones, el rendimiento y otras áreas de la vida.

Este fenómeno también recibe otros nombres, a saber, síndrome de:

  • Desgaste profesional
  • Sobrecarga emocional
  • Del quemado
  • De fatiga en el trabajo

Muchos de estos términos aluden al contexto laboral pues, si bien ya en la década de los 60 se mencionó en la literatura científica, fue en el año 2000 cuando la Organización Mundial de la Salud declaró que este síndrome era un factor de riesgo laboral. Y que la salud mental no sólo depende de cómo nos cuidamos personalmente, sino también de cómo nos impactan nuestros contextos habituales, como el trabajo.

Si bien el Síndrome de Burnout se ha popularizado en la población general y se utiliza de forma más amplia, sigue teniendo en común que se trata de una sobrecarga emocional que deriva en agotamiento físico y mental. Y es sobre esta sobrecarga emocional de la que vamos a hablar hoy. ¿Empezamos?

Síndrome de Burnout: síntomas principales

El Síndrome de Burnout implica un desgaste físico, mental y emocional que se va produciendo gradualmente al soportar un estrés sostenido en el tiempo. Se caracteriza por tres dimensiones principales: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal:

  • Agotamiento emocional: la persona se siente sin fuerzas y sin recursos emocionales.
  • Despersonalización: la persona se siente distante y desapegada de otras personas y de su entorno.
  • Baja realización personal: la persona se siente ineficaz, poco útil, poco productiva.

El síndrome de Burnout puede afectar a personas de cualquier profesión o incluso que estudian o no tienen ocupación. En cambio, es más común en trabajos que implican contacto directo con otras personas, como la salud, la educación, la atención al cliente y los servicios sociales. De esto puede deducirse que está muy ligado a la dimensión de las relaciones con otras personas y grupos de forma continuada.

Cómo se vive el agotamiento emocional

Cuando las personas hemos estado sometidas a un estrés importante y prolongado en el tiempo, llega un momento en el que casi todo lo que alcanzamos a sentir es agotamiento. Agotamiento emocional, físico, mental, social. Es probable que sintamos una fatiga persistente que no se alivia con descanso, que nos cueste más concentrarnos y tomar decisiones, que nuestro rendimiento o productividad se vea afectado. 

Algo parecido a lo que ocurre en casos de ansiedad, podemos experimentar síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas digestivos o trastornos del sueño. También puede impactar fuera del ámbito laboral aunque ahí se encuentre la raíz, haciendo que resulte más difícil participar en actividades personales o sociales o incluso de autocuidado en este sentido.

La sensación que solemos expresar cuando nos sentimos agotadas emocionalmente es de que nuestros esfuerzos no son suficientes, que no llegamos a todo lo que querríamos llegar. Cuando nos hemos desgastado de más, a estas sensaciones se añade el pensamiento y sentimiento de que nos faltan recursos, tiempo, energía, para afrontar incluso los retos más sencillos de nuestro quehacer diario. 

Es importante destacar que el agotamiento emocional no es una simple sensación de cansancio o estrés temporal, sino que es un estado emocional persistente que puede afectar la salud mental y física a largo plazo. ¡Por eso es tan importante saber reconocerlo! Y por ello hacemos pedagogía de todo lo que impacte a la salud mental y al bienestar emocional.

Despersonalización en el Síndrome de Burnout

La despersonalización puede describirse desde distintas perspectivas. En este mismo blog se ha abordado este concepto desde la ansiedad, así como desde el trauma complejo. Hoy haremos referencia a este fenómeno desde la perspectiva de la sobrecarga emocional.

Teniendo presente la aclaración previa, la despersonalización es una actitud negativa, distante y desapegada hacia las personas con las que se trabaja o se presta servicio, incluyendo colegas, clientes o pacientes. Aplicado al ámbito personal o social, este desapego se llega a producir, incluso, hacia las personas convivientes y del entorno cercano o de contacto más frecuente.

La sensación que las personas podemos tener en este síntoma, es de que nuestro trabajo o nuestra vida, según si nos ceñimos al ámbito laboral o no, es mecánico y repetitivo. Una rutina asfixiante de la que sentimos que no podemos salir, habitualmente por auto-imposiciones cognitivas que pueden re-aprenderse (en esta clase sobre ansiedad te explicamos cómo lo trabajamos nosotras).

Esto puede manifestarse en actitudes como la falta de interés por las necesidades de los demás, la evitación de interacciones sociales, la hostilidad o la insensibilidad en nuestras respuestas hacia otras personas. Es importante destacar, en este punto, que la despersonalización no necesariamente refleja una actitud personal hacia las personas con las que se tiene relación. Es realmente una sensación de ineficacia, de “no poder”, de insatisfacción y pérdida de motivación general.

La importancia de la baja realización personal

La baja realización personal hace referencia a la sensación de ineficacia y falta de logros personales. Esto impacta directamente en la autoestima y en la confianza respecto a nuestras capacidades. En consecuencia, podemos llegar a experimentar sensaciones de inutilidad.

El peligro de este síntoma en particular, es que está muy relacionado con la falta de sentido a lo que se hace. Podríamos pensar sinceramente que nada de lo que hacemos tiene sentido, que no contribuimos de forma significativa con nuestro trabajo, que no alcanzamos los objetivos que querríamos. Y si lo extendemos a la dimensión de la vida general, estos sentimientos extendidos a los demás ámbitos son realmente desoladores.

Al mantenerse en el tiempo esta sensación, es natural que aparezcan sentimientos de fracaso, culpa y falta de motivación.

La baja realización personal puede ser causada por una variedad de factores:

  • Carencia de reconocimiento o recompensa por el trabajo realizado.
  • Falta de oportunidades para el crecimiento personal.
  • Sensación de impotencia o poco control sobre el día a día.
  • Falta de apoyo social.
  • Menos recursos de los que se sienten necesarios para realizar afrontar los retos del día a día de manera efectiva.

Esta dimensión está muy relacionada con el síndrome del impostor, del que ya hablamos en otro artículo de este mismo blog. El motivo es que esta sensación de baja realización no necesariamente es realista de acuerdo al nivel de éxito o logro que tiene la persona en su ámbito laboral o personal. Es decir, se puede “tener todo” y aún así no verle sentido a lo que se tiene o se hace, y eso es realmente desagradable.

¿Tiene cura el Síndrome de Burnout?

A menudo, las personas que acuden a nuestras sesiones individuales (terapia online) se sienten estancadas, frustradas o agotadas emocionalmente. No le ponen nombre, solo saben que sienten que “no pueden más” y no saben por qué, ni cómo cuidarse para sentirse mejor. ¿Se puede curar el síndrome de Burnout? Es una pregunta que se nos ha hecho en más de una ocasión. 

Lo cierto es que es un síndrome, un conjunto de síntomas, y no una enfermedad. Esto quiere decir que no se “cura” como tal, sino más bien se supera y se previene. Y la clave de nuestro enfoque de trabajo para prevenir la sobrecarga emocional está en el autocuidado, teniendo en cuenta:

  • Aprender a establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal, para que, si el estrés es laboral (muchas tareas o proyectos, por ejemplo, poca organización…), no inunde todo lo demás
  • Practicar técnicas de relajación como la meditación, la respiración diafragmática o ejercicios de visualización.
  • Participar en actividades que brinden placer y satisfacción. Este punto es uno de los que más trabajamos en nuestras sesiones individuales, ya que suele ser lo primero que se empieza a abandonar: las aficiones personales.
  • Pasar tiempo gratificante y de calidad con seres queridos.
  • Hacer ejercicio regularmente y mantener una alimentación saludable.
  • Dormir lo suficiente y establecer una higiene del sueño adecuada.

Pero, ¿y si ya estamos notando que el síndrome de Burnout está apareciendo? ¿Cómo lo afrontamos? Eso lo dejamos para otro posible artículo (más abajo puedes suscribirte a nuestra Newsletter para estar al tanto). 

En este artículo, el foco era definir qué es el Síndrome de Burnout y sus síntomas principales. ¿Los conocías? ¿Has aprendido algo nuevo? Puedes compartir con nosotras, en los comentarios de este blog, tus sensaciones.

¡Deseamos que te haya resultado útil e interesante! 

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