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Entumecimiento emocional: qué es y cómo superarlo

¿Alguna vez has sentido que no puedes entender el mundo que te rodea? ¿O como si estuvieras pasando por la vida sin vivirla realmente? Puede que también te hayas sentido aislado, confundido, olvidadizo, distraído, cansado o vacío por dentro. Si es así, este artículo te ayudará a comprender por qué te sientes como te sientes y qué hacer al respecto.

El sentimiento o la sensación que he descrito se conoce como entumecimiento emocional. Cuando alguien se siente emocionalmente adormecido, puede sentir una desconexión temporal de su cuerpo, sus emociones e incluso del mundo que lo rodea. Es posible que la persona realice sus actividades diarias con normalidad, pero no siente ninguna conexión emocional con lo que está haciendo.

Las personas que se sienten emocionalmente adormecidas luchan con dos problemas principales: por un lado, procesar sus emociones y, por otro, expresarlas. Es habitual, en estos casos, tener dificultades para dar sentido a los propios sentimientos y mostrárselos a los demás. Cuando esto sucede, puede resultar difícil o incluso imposible expresar o disfrutar de sentimientos y experiencias positivas.

¿Cómo reconocer el entumecimiento emocional?

Hay muchos síntomas de entumecimiento emocional, que incluyen:

  • Disociación, entendida aquí como la sensación de desconexión del propio cuerpo o de los propios pensamientos.
  • Desrealización, referida al sentimiento de desconexión o separación de la realidad o del mundo que rodea a la persona.
  • Despersonalización o sentimiento de ser un extraño en la propia vida.
  • Distorsión del sentido del tiempo.
  • Sentimientos de desesperanza, falta de sentido o vacío.
  • Deterioro en el ámbito social y de las relaciones humanas.
  • Pérdida de memoria.
  • Visión distorsionada del mundo que rodea a la persona. Los objetos pueden parecer planos, tenues, sin vida; los sonidos pueden parecer más fuertes e intensos o más suaves y tenues de lo que en realidad son.
  • Falta de gozo o disfrute de pasatiempos activos o habituales.
  • Agotamiento físico y emocional.
  • Sentimiento de ser un observador más que un partícipe de la propia vida.

No tienen por qué darse todos ellos ni todos a la vez, pero son algunos síntomas o señales que indican que podríamos estar entumecidos emocionalmente.

¿Cómo surge el entumecimiento emocional?

El entumecimiento emocional puede comenzar por motivos muy diversos. El propio desgaste y agotamiento emocional de estar sometidos a un estrés prolongado, por ejemplo. O las propias experiencias impactantes, difíciles o traumáticas.  Cuando se experimentan emociones desafiantes una tras otra, la mente, naturalmente, se abrumará. Las emociones angustiantes que se van repitiendo ocasionalmente desgastan. Y pueden llegar a tal desgaste que el propio cerebro decide «apagarse» emocionalmente para lidiar con ello.

Cuando el entumecimiento emocional es causado por un trauma, puede comenzar como una forma de afrontarlo. Ya expliqué en «Nunca fuiste débil, solo estabas sobreviviendo» que una de las estrategias de supervivencia tiene por objetivo, precisamente, mitigar el dolor y la angustia. En estos casos, cerrarse a las emociones es simplemente una forma de protegerse de las circunstancias confusas, aterradoras, peligrosas, dolorosas o difíciles que rodean a la persona.

Cuando menciono la palabra «trauma» me refiero a situaciones de maltrato, negligencia, acoso o abuso. Situaciones donde, de forma permanente, la persona ha debido aprender a sobrevivir a pesar del daño inferido por otras personas, ya sea por acción u omisión. Si por ejemplo sufriste acoso escolar (bullying) o había muchos conflictos en tu hogar, también estabas en un entorno que podía ser traumático. En esos casos, es natural que te sientas, ahora, aunque sea mucho después, emocionalmente entumecido.

Es importante, siempre, que procures ser compasivo contigo mismo. Tu cerebro estaba tratando de protegerte y evitar que sintieras aún más dolor. El entumecimiento emocional puede haberte mantenido a salvo hasta ahora, pero si ya no existe ese peligro, te está robando la capacidad de vivir una vida significativa. Afortunadamente, hay formas de lidiar con el entumecimiento emocional que pueden desbloquear tus sentimientos nuevamente. Mereces vivir un vida plena, real y sentida.

¿Cómo lidiar con el entumecimiento emocional?

Si has llegado hasta aquí y te identificas con lo que he comentado sobre el entumecimiento emocional, está bien. El entumecimiento emocional se puede tratar mediante cambios en el estilo de vida que puedes realizar, tanto por tu cuenta como con la ayuda de un profesional con conocimientos sobre ello. ¿Lo mejor? Una combinación de ambas. Voluntad propia y buena compañía. A continuación, comparto contigo algunos consejos útiles para que puedas reconectar con tu vida, tus relaciones y contigo mismo.

1) Identifica tus sentimientos

Quizá te sientas insensible porque no sabes cómo identificar tus emociones concretas. O porque con frecuencia ocultas tus sentimientos para satisfacer las expectativas de los demás. Si no estás seguro de cómo identificar sus emociones, puedes practicar a identificarlas a través de tu cuerpo y la atención plena. ¿Cómo? De la siguiente manera:

Respira durante tres minutos. En el proceso, observa si estás evitando deliberadamente tus emociones para protegerte.  Por ejemplo, si te encuentras en una situación que lo hace sentir incómodo, es posible que sientas «mariposas en el estómago» o tensión en los hombros. Observa los cambios sutiles en tus pensamientos y comportamientos y cómo pueden afectar la forma en que te sientes.

Si esto ya lo tienes dominado, el etiquetado emocional es el siguiente paso. Tienes a tu disposición un recurso que he preparado, a modo regalo, para que puedas apoyarte y seguir este paso. Solo tienes que ir a la parte de «regalos» de la web y descargar «e-Book: ¿Cómo gestionas tus emociones?». Son 7 ejercicios sencillos de etiquetado emocional que consiste en aprender a identificar y nombrar tus emociones.

2) Mueve y descansa tu cuerpo

El ejercicio físico y una adecuada higiene del sueño pueden reducir el dolor y el estrés, e incluso aumentar la felicidad. Si sientes un entumecimiento emocional o una falta general de sentimiento positivo, puede ser útil incorporar un poco de ejercicio a tu rutina habitual. No tiene por qué ser extremo, no es necesario salir y unirse a un gimnasio, o esforzarte más de lo que tu cuerpo puede soportar. Incluso las cosas pequeñas, como dar una vuelta por la urbanización, pueden ayudar con esto.

Además, un horario de sueño regular y reparador puede ser de gran ayuda para controlar nuestra salud emocional. Si te vas a la cama en momentos aleatorios o trabajas cuando sabes que deberías estar durmiendo, anímate a crear una rutina estable en torno al sueño. Configura una alarma en tu teléfono una hora antes de irte a la cama cada noche. Durante esa hora, sigue una sencilla rutina que te permita relajarte y prepararte para ir a dormir. De esa forma podrás ir adaptándote a esta rutina y permitir que tu cuerpo y tu mente se adapten y preparen para descansar.

3) Apóyate a ti y en los demás

Apoyarte a ti empieza por expresar las propias emociones. ¿Por qué? Porque cuando no se expresan, se acumulan, abruman, causan fatiga y, finalmente, nuestro cerebro las «apaga». Por eso, en lugar de guardar y acumular, es mejor expresar, soltar y dejar ir. ¿Cómo? Suele ayudar una actividad creativa, como escribir un diario, dibujar o pintar, tocar un instrumento… Te ayudará a conectar contigo y con tus emociones.

Y apoyarte en los demás también te ayudará a conectar, tanto contigo como con el mundo bonito que te rodea. ¿Eres capaz de identificar tu red de apoyo? ¿No? No te preocupes: haz una lista para recordar a las personas que tienes que te han ofrecido apoyo en el pasado. Revísalo cuando necesites un recordatorio de tu red de apoyo. ¡Y llámalos! Incluso simplemente reunirte con amigos para desahogarte puede ayudar a liberar algo de la tensión y el peso que vienen con las emociones extremas.

Date la oportunidad de reconectar

El entumecimiento emocional puede ser confuso y difícil de describir, pero no es necesario que te sientas así para siempre. Con pequeños pasos y mucha práctica, irás sintiendo que la niebla comienza a disiparse.

¿Quieres que te acompañe en el proceso?

¿Cómo estás?

Soy María

Doctora en psicología y pedagoga terapeuta (col. nº1433 en COPYPCV) especializada en gestión emocional y procesos de superación personal. Compagino mi consulta online con la investigación científica en emociones, ansiedad, bullying y sus secuelas.

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