¿Alguna vez has expresado: “estoy agotada emocionalmente”, “no tengo más energías para el trabajo”, “al despertarme me siento fatigado por afrontar una nueva jornada laboral”? Frases como esas, pueden ser señal de que algo en la rutina no va bien, y de que es posible que se esté experimentando el Síndrome de Burnout.

¿Qué es el Síndrome de Burnout?

Podemos definir al síndrome de Burnout como una respuesta al estrés laboral crónico integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. ¿Te ha sucedido sentir que tu energía ha disminuido significativamente? ¿O sentirte que eres incapaz de afrontar ciertas obligaciones laborales?

Esto puede suceder porque, como hemos mencionado en nuestro anterior artículo “Síndrome de Burnout: qué es y qué síntomas tiene”, los síntomas principales de éste son:

  • Agotamiento emocional: entendiéndose como la falta de fuerzas y recursos emocionales por parte de la persona que lo padece.
  • Despersonalización: la persona se siente distante y desapegada de otras personas y de su entorno.
  • Baja realización personal: se entiende la tendencia de los personas a evaluarse negativamente, lo que afecta a la habilidad en la realización del trabajo, generando en la persona sentimiento de ser incapaz, o poco útil.

Ahora bien, anteriormente hemos explicado cómo prevenirlo, y cómo poder reconocerlo. Ello es un primer paso muy importante, ya que si vamos en “piloto automático”, puede ser común no darse cuenta que la situación nos está generando malestar. Al reconocer la sobrecarga emocional, ya se ha avanzado un escalón, y lo que sigue es buscar la manera de afrontarlo, que es lo que abordamos hoy aquí.

¿Cómo afrontar el Síndrome de Burnout cuando nos damos cuenta de que apareció? Consejos

Al ser un síndrome, un conjunto de síntomas, lo que se puede hacer es afrontarlo, superarlo, no “curarlo”. En primera instancia, como dijimos anteriormente, es preciso reconocer que estamos sintiendo un desgaste profesional, en el que notamos los síntomas mencionamos con anterioridad, para luego poder trabajar sobre ellos.

Es importante decir, que más allá de reconocer los síntomas que van apareciendo, hay pruebas estandarizadas para el diagnóstico del síndrome de Burnout, la que se utiliza mayormente se denomina Maslach Burnout Inventory, en la cual se indaga a través de 22 enunciados los sentimientos y pensamientos en relación con el trabajo, alrededor de los 3 componentes del síndrome de fatiga en el trabajo (agotamiento emocional, despersonalización, baja realización personal).

A la hora de realizar un tratamiento para afrontarlo, es preciso modificar pensamientos y sentimientos en torno a los tres componentes nombrados anteriormente. Por ello, al ser seres complejos, atravesados por diferentes contextos en la vida diaria, las actividades para superar el Síndrome de Burnout, deben tener en cuenta tanto el ámbito laboral, como personal, familiar, social, y siempre enfocadas en el autocuidado.

Entre las actividades que se recomiendan para afrontarlo se encuentran:

1. Establecer límites de la jornada laboral, dejando tiempo para vida social y personal

Sabemos que no siempre es fácil. La sobreexigencia de algunas entidades o personas empleadoras, de las responsabilidades diarias para supervivencia como alimentación, higiene y cuidado tal vez de seres queridos, hace que nos dejemos en un segundo o tercer plano. En cambio, detenernos un momento y valorar su hay algo, dentro de nuestro margen de acción, que podamos hacer distinto, es importante.

Quizá puedo quedar con alguien para caminar justo al salir del trabajo, de manera que un compromiso externo me ayude a no sobrepasarme con horas extras. Tal vez puedo pedir a quienes organizan mi trabajo que me indiquen el orden de prioridades por si no podemos llegar a todo. Cada persona tiene unas circunstancias, y dentro de ellas hemos de encontrar dónde podemos hacer algo, aunque sea pequeño.

2. Tener en cuenta la propia energía a la hora de realizar el trabajo, estableciendo cargas de trabajo que no impliquen sobre exigirte

Si, por ejemplo, sé que mi pico de alto rendimiento en tareas individuales llega en mis últimas horas, tal vez pueda en la mañana agendar reuniones o realizar otras tareas. Conocer cómo funciona nuestro cuerpo también es relevante a la hora de no quedarnos estancadas tres horas en algo que tal vez, podríamos hacer en una sola hora respetando ese ritmo nuestro.

En el caso de que no contemos con esa flexibilidad, respeta que no rindas como querrías o desearían las demás personas. Sé amable contigo: no eres un robot. Como persona, mereces ser tratada con respeto y dignidad, al margen de tu rendimiento que naturalmente no puede ser el mismo todos los días, todas las horas. Tampoco lo es el de quienes tienen cargos superiores en la jerarquía de tu empresa. Haz lo mejor que sepas, pero teniéndote en cuenta a ti también.

3. Jerarquizar las tareas pendientes e intentar delegar tareas cuando es posible y necesario

La adecuada organización es clave para que, rindamos más o menos, podamos sentir que avanzamos en las tareas del día. No todas las tareas son igual de importantes y urgentes, pues si lo fueran, el día a día se torna caótico. Permítete ir una cosa cada vez en la medida de lo posible.

Salvo que seas profesional autónomo sin equipo, compañeros/as o colaboradores/as, no estás sola en el trabajo. Pedir ayuda, delegar, compartir, es parte del trabajo en Equipo. No se es menos profesional por no llegar a todo en solitario y al nivel de nuestras expectativas.

4. Seguir una alimentación equilibrada y dormir 7 u 8 horas diarias

El adecuado descanso una alimentación que nos nutra es la base de neustro funcionamiento diario e incluso de nuestro estado de ánimo. Justo en nuestro Gimnasio Emocional de María, de la mano de nuestra compañera Ailen, nutricionista, abordamos esta cuestión tan importante: autocuidado emocional desde la nutrición. De ahí, podemos aprender cómo despertar con energía, cómo cuidarnos a través de esa selección de nutrientes que realizamos cada vez que nos alimentamos.

5. Cuidar tu cuerpo, moverte, conectar con la naturaleza

La somatización del estado de ánimo es el impacto físico de nuestro mundo emocional. Cuando sentimos mucho estrés y no lo podemos liberar o gestionar, el cuerpo se resiente. Podemos tener más dolores de cabeza, moelstias intestinales, contracturas musculares, entre otras dolencias. Es por ello que desde nuestra Terapia Amable abordamos el reaprendizaje emocional del estrés y la ansiedad de forma multidisciplinar: desde la psicoeducación emocional y desde la fisioterapia de autocuidado, ambas posibles online, estés donde estés.

Por tanto, actividades como salir a caminar por un entorno natural, hacer estiramientos o algún tipo de ejercicio físico que puedas disfrutar, es beneficioso en todos los sentidos. La clave es probar actividades hasta dar con aquella que nos gusta y, si nos deja de gustar, buscar otra. Seamos amable con nuestros procesos y gustos, no nos sobreesforcemos, acerquémonos a este autocuidado desde el cariño y la curiosidad.

6. Mimar el ocio personal y el ocio social

La vida es más que el trabajo. Tal vez en toda la semana apenas saques cinco minutos para ti, pero si esos cinco minutos decides conscientemente qué quieres hacer, así sea estar con el móvil un rato, dibujar, charlar un rato o dormir, ya te estás escuchando. Se trata, en realidad, de salir de la inercia y tomar consciencia de nuestros estados, necesidades, tiempo y decisiones.

Si en tu caso tienes tiempo y lo que te cuesta es más bien incorporar un nuevo hábito a tu rutina o mejorar los que practicas, en este artículo te damos las claves, paso a paso, para lograrlo: https://orientateconmaria.com/habitos-saludables-como-formar-un-habito/

En cuanto al ocio social, en realidad se trata más bien de cuidar las conexiones significativas que tenemos en nuestra vida, si las tenemos. Quizá lo que nos llena es compartir un rato charlando sobre algún tema de nuestro interés, pasear en silencio o jugar a las cartas. Está bien. Una conexión significativa no necesariamente trata de algo típicamente profundo, a veces lo profundo está en esas cosas que parecen pequeñas y no lo son en absoluto.

En general, brindarse momentos de calidad con una misma, ya sea haciendo algo que te gusta, comiendo tu comida favorita, escuchando a tu artista preferido, es importante. Ya sea una vez a la semana, es mejor que nada en absoluto. Por supuesto, también puedes pedir ayuda: no tienes que afrontarlo sola. Nosotras, por ejemplo, podemos acompañarte en el proceso de aprender a identificar tus pensamientos, emociones, neecsidades y margen de acción de autocuidado, para que puedas priorizarte con el cariño que mereces.

Recuperar el control: decisiones conscientes frente al Síndrome de Burnout

Al afrontar el Síndrome de Burnout, y dejar atrás el agotamiento emocional, la despersonalización, y la baja realización personal, encontramos la fuerza para poder tomar decisiones conscientes. ¿A qué va ésto? Muchas veces, al estar en piloto automático, no somos conscientes de las situaciones que nos pueden estar causando malestar.

Es preciso reconocer que a menudo podemos vernos envueltos en contextos desafiantes, que pueden no ser la mejor opción para nosotras mismas. Puede suceder que el trabajo en el que estemos, sea un espacio que no va con nosotras, que exige más de lo que una está dispuesto a dar, y no por ello significa que estemos “fallando”, o que no seamos “capaces”, sino que solamente hay otros espacios en donde podamos desplegar mejor nuestras capacidades.

Por ello, al establecer nuestra rutina, es preciso reconocer aquellos espacios en los que nos sentimos cómodas como personas y como profesionales, y podemos ser nosotras mismas desarrollando nuestras capacidades. Eso sí: sin llegar al punto de superar los límites propios y generar un desgaste profesional o sobrecarga emocional.

De igual manera, puede suceder que luego de superar el Síndrome de Burnout, encontremos tranquilidad y equilibrio. Que las cosas cambien al comunicarnos o al establecer límites entre lo profesional y la vida personal. En ese caso, es posible que continuemos trabajando donde estábamos, con más confianza, seguridad y comodidad.

Puedes escribirnos debajo en los comentarios qué has aprendido en este artículo, si te identificas y si has hallado algo que quizá te hiciera bien cuidar un poquito mejor o hacer diferente. ¡Nos encantará leerte!

¡Nos seguimos acompañando!

Descubre cómo relajarte en 20 minutos

¿Te sientes estresada, agobiada o angustiada? ¿La incertidumbre te puede? ¿Te cuesta gestionar tus emociones? ¿Tienes dificultades para concentrarte en tus tareas diarias? ¿Tienes un torbellino en la cabeza que parece interminable? 

He preparado esta sesión de relajación guiada porque quiero que relajes tus emociones, cuerpo y pensamientos, y seas más dueña de tu estado emocional, reacciones y decisiones. 

Consentimiento tratamiento datos

You have Successfully Subscribed!